Bueno, aquí estoy, en París, con Maman y sin la Dama de los Pies Fríos (yo ya me entiendo), pero con mon père noir y con N. y P. La fiesta está a punto de empezar y yo tengo unas extrañas, peculiares y molestas mariposas en el estómago.

Cada minuto que me acerca a la fiesta me hace estar cada vez más negativo al respecto, lo que, si se mantiene la tónica habitual, se traducirá en una fiesta gloriosa en el que me lo pasaré de vicio,porque siempre que estoy gruñón ante una fiesta porque algo no me convence, suelo pasármelo de maravilla. Es una regla que no me falla nunca. Siempre pasa.

En fin, que la fiesta va a empezar y yo estoy de un extraño humor melancólico.

Gros bisous,
P.