Una de las cosas que más me gusta de Maman y de la Dama de los Pies Fríos es que aportan los retos de sentido común que me faltan a veces. Esos consejos generosos y desinteresados contribuyen a equilibrar mi balanza racional cuando dejo de ser sensato y me puede la pasión, el deseo o la estupidez. Desde mi infancia acostumbro a tener la bendición de estar rodeado de mujeres sensatas que me aconsejan. Por eso las quiero con locura.

En otro orden de cosas, la fiesta que en teoría debería tener lugar el fin de semana está, ahora mismo, en el aire. Una inoportuna epidemia griposa ha dejado en cuadro a los selectos invitados a la fiesta y, de postre, al organizador. Mon pere noire está “out”, griposo el pobre. Lógicamente, sin él Maman no tiene demasiadas ganas de fiesta. Si todo sigue así, se dejará para otro día. Teniendo en cuenta todos los problemas que ha experimentado desde su comienzo, yo la anularía.

En fin, ya veremos.

Gros bisous,
P.