Anoche tuve un encuentro con Marga que resume a la perfección como entiendo el sexo entre dos adultos. Aunque al principio no lo tenía yo muy claro (era viernes, seguramente ella ya tenía planes para esa noche), Madame Perversive (la rosa no deja de ser rosa ni de esparcir su aroma aunque se llame de otro modo) me convenció para que enviar un mensaje a Marga. Total, el no ya lo tenía.

Mi sorpresa fue cuando la dama me dijo que, a partir de las dos de la madrugada, estaba libre. A tenor de la sonrisa de Madame Perversive, mi gesto de alivio/alegría/placer tuvo que ser muy evidente, y eso me place, aunque me fastidia que todavía me sale mi lado panda de vez en cuando, casi siempre con ella. En fin…

Tras reunirnos en un bar que entraba en su tramo final antes de cerrar, tomamos algo, intercambiamos impresiones y expectativas respecto al encuentro y, con todo claro, nos fuimos a su casa. En total, tres minutos de charla y dos horas de sexo placentero y sucio.

Tras una ducha, hacia las cuatro y media tomé un taxi para volverme a casa. Elal me ofreció quedarme a dormir en la suya, pero, como es un privilegio que yo no pueda devolver en un futuro, lo rechacé con toda la amabilidad y agradecimiento del que fui capaz de hallar en mi alma, que no fue poco. Además, como en la cama propia no se duerme en ninguna otra parte.

Gros bisous,
P.