Hoy me siento incómodo conmigo mismo.

Por un lado una parte de mi pasado hace que broten en mí sentimientos contradictorios, pues me enfrento al recuerdo de una experiencia que se puede considerar como poco convencional, incluso como anormal, y que, sin embargo, no me marcó negativamente -podríamos decir que tuve una “introducción” al onanismo de manera poco habitual, a manos de una familiar-. Y, sin embargo, aunque mi maravillosa amiga, la Dama de los Pies Fríos, me ha hecho ver lo poco “natural” de tal experiencia (objetivamente, tengo que reconocer que así es), dadas las circunstancias en las que se produjo, cómo se desarrolló todo y sabiendo que, a día de hoy, soy un ser humano perfectamente normal, soy incapaz de considerarlo como algo perverso o amoral. Simplemente, no puedo. Comparando esa situación con otras similares, veo claramente el porqué no es aceptable. Y, sin embargo, no veo nada censurable o nada de lo que me tenga que avergonzar en ello. Bien, ya tengo un tema de conversación a tratar con mi psicoanalista.

En resumen, por muy “poco convencional” que aquella situación fuera, no me traumatizó ni dañó de ningún modo, ni la recuerdo con pesar, horror o malestar, a diferencia de los malos tratos psicológicos sufridos a manos de mi padre que, como hoy he podido ver, no acabo de olvidar. Así que otro tema más para la psicoanalista: ¿cómo pasar página?

Por otro, el tema que llevo postergando desde hace unos días. Hasta hoy creía que lo hacía por pura prudencia, para no complicar la situación, por esperar un mejor momento para hacerlo, pero esta tarde me he dado cuenta, con no poco horror, que, aunque de puertas para afuera, no haya cerrado ese capítulo, en realidad ya lo he hecho y ya estoy tomando las medidas en esa dirección. Y me invade la duda de si estoy siendo “yo”, es decir, ese ser extrañamente pragmático que, resignado ante lo inevitable, se lanza a pasar página o, por el contrario, me estoy comportando de una manera vil, cobarde y cínica. Por eso, porque no soporto la duda y mucho menos actuar como un cobarde, mañana mismo pondré fin a esta situación.

Que sea lo que tenga que ser.

Gors bisous,
P.