Hoy he vuelto a ver a la dama misteriosa, y el velo ha quedado completamente corrido, lo que deja la situación en una peculiar tierra de nadie al confirmarse mis peores temores. Me queda la duda de si merece la pena investigar más o, simplemente, con lo que llevo visto, más vale retirarse y dejar pasar el aire.

Una vez más, los consejos de la Dama de los Pies Fríos se han mostrado valiosísimos al llegar más allá de lo que mi mente puede u osa imaginar. Como a ella misma, me sorprende la agudeza de su pensamiento y la precisión con la que juzga y, mejor todavía, acierta.

Con ella me siento humilde ante una mujer extraordinaria que, sin embargo, es perfectamente normal, aunque nada común. La adoro, no puedo hacer otra cosa. Ella ha sido lo mejor de un día fantástico y delicioso.

Gros bisous,
P.