Marianne se ha asomado otra vez a mi vida, inesperadamente. Tiene su gracia, lo reconozco, dadas las circunstancias. Bien, veremos hasta dónde llega esta vez.

Kerry me ha hecho una propuesta para la fiesta. En realidad, son tres opciones. La primera es permanecer juntos durante toda la velada. La segunda, ir cada uno por su lado. La tercera es una combinación de ambas, dependiendo de las circunstancias: estar juntos pero, según la situación, irnos de exploración si así nos apetece.

Yo me inclino por la tercera, porque combina lo mejor de las dos primeras opciones y, siendo como soy, queda espacio para “reintepretarlas”. Además, conociendo a este rubia anglosajona y recordando su capacidad para deshacer todo plan concebido (por ella o por mí), estoy más que seguro que algo pasará que nos hará tener que ir improvisando sobre la marcha.

Mi especialidad, por otra parte.

Gros bisous,
P.