Mi dama rubia quiere ir hoy conmigo a su club liberal favorito. El plan sólo tiene una pega. Que ese club es uno que me disgustó considerablemente en su día. Dicho de otro modo: que me da grima.

En fin, iré con ella, y eso es lo único que importa. Así que dejaré de lado mis manías y simplemente disfrutaré de la velada. No todavía significa no, así que si las viejas reglas todavía siguen siendo válidas, no hay porqué preocuparse. Me concentraré en el mero hecho de estar con ella, de disfrutar de la situación, del morbo, de la atracción, de la sensualidad.

Y ahora algo completamente diferente. Para ser yo alguien que tiene a callarse muchas cosas, a veces soy demasiado expresivo.

Gros bisous,
P.