Paseando, he tenido una chispa de inspiración. A la dama que aparece últimamente en estas páginas, la que va explorando sin prisas su lado liberal y su potencial, tendrá como nombre en estas páginas Anastasia. No puedo llamarla de otra manera. Así será.

Sigo escuchando embelesado lo que Kerry me cuenta sobre su fiesta de anoche. Lo que sentía, lo que hacía, lo que pensaba, cómo se le erizaba cada poro de su piel. Es simplemente fantástica. Y de postre me da ideas para el futuro.

Gros bisous,
P.