Parece como si el destino se empeñara en torcer renglones para ponerlos en mi camino, ya que se ha persuadido, por fin, de que no tiene medios para hacerme salir de mi ruta.

Como venganza, parece que para este fin de semana se ha empeñado en ir complicando varias facetas de mi vida clara y oscura y, lo admito casi admirado, lo está logrando con bastante eficacia.

Por ello me lo tomo con calma. La parte positiva es que tengo la agenda para hoy libre y con ideas de cómo llenarla. La negativa es que la de mañana está todavía en el aire.

Bien, demosle a cada día su afán. Vivamos hoy, y mañana ya veremos.

Gros bisous,
P.