Me gusta pensar, pero sobre todo saber, que no he perdido ninguna oportunidad por cobardías propias y que he superado mis dudas y temores para llevarlas a cabo. Sobre todo lo que he perdido por indecisiones ajenas no tengo manera humana de saberlo, por lo que no me preocupa. Es algo inevitable.

Obviamente, entiendo y respeto las decisiones ajenas, incluso las que me han perjudicado, porque las debilidades humanas son como son, y las respeto. La cobardía y el egoísmo son instintos que nos inspira la vida, medidas de autoprotección.

Prefiero a las personas valientes y directas. Los rodeos innecesarios me suelen aburrir profundamente y, a la larga, acaban por matar mi interés.

Tengo una idea en mente. Un experimento. A ver si puedo hacerlo.

Gros bisous,
P.