Ahora que ya están pasando, te lo cuento, querido diario.

He pasado algunos de mis peores días. He estado de un humor pésimo tirando a peor este fin de año, aunque para Nochevieja ya estaba mejor. Lo he capeado a mi manera, divirtiéndome y haciendo lo que me apetecía, incluso trabajando en festivo y a distancia. Y, sobre todo, no le he contado ni media palabra de esto a nadie.

Lo haré (tú ya lo sabes, incluyendo la manera, rubia mediante), a mi manera y a mi modo. Ahora simplemente diré que las Navidades y fin de año me hace pensar en gente que ya no está conmigo. Reunirse con mi familia tampoco es que me anime demasiado (¡¡¡y aún queda la segunda parte, por Dios!!!!).

Y de postre Kerry estaba perdida en Londres (¡¡¡¡Joder, porqué coño os habeis ido todas a la vez allí, so perrrrrrrrrrras!!!!), lo que desató mi nostalgia un poco más.

Pero ya estoy de vuelta con mi buen humor habitual, mis ganas de vivir y unas cuantas maldades y bondades planeadas…

Gros bisous,
P