Acabar y empezar el año en buena compañía. Me propuse eso y lo logre. Tal vez fuera una tontería, pero no quería hacerlo de otra manera.

Así que acabe y empece el año bien acompañado, con la misma persona, disfrutando de la velada y retirándome a descansar en el momento justo.

La fiesta fue una de esas excentricidades que se hace una vez (o dos) en la vida, eso dijeron los organizadores. Comparada con otras verdaderas excentricidades, lo de anoche fue una simpática gamberrada, divertida no obstante.

Pero es que cuando te empeñas en ser transgresor, tienes que hacerlo, no basta con decirlo. Por eso tuve que improvisar por mi cuenta y con la ayuda y complicidad de mi acompañante.

Feliz Año 2017. Ser felices.

Gros bisous,
P.