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Puedo pedir disculpas por haber dicho o hecho algo, pero no voy a arrepentirme. Son dos cosas muy distintas. La tendencia absurda de la humanidad en confundirlas es la causa de demasiados malentendidos desde mi punto de vista.

Puedo sentir haber dicho o hecho algo que haya ofendido, molestado o dañado a otra persona o a mí mismo, pero no voy a arrepentirme, porque en ese momento consideré que era la mejor opción, la correcta, lo que tenía que hacer. Que las consecuencias fueran muy diferentes a las que esperaba forma parte del azar de la vida, y eso no lo puedo controlar. Como nunca haré daño a nadie por deporte, puedo decir tranquilamente que es muy difícil que yo hiera a nadie, salvo que se lo haya ganado a pulso, y entonces es otra cosa.

Ergo, si hice lo que consideraba correcto, ¿por qué arrepentirme? Pediré disculpas, porque es lo que se espera en tales situaciones, pero no me arrepentiré. No, imposible. Soy dueño de mis actos.

No me arrepiento ni de haber confiado en las personas equivocadas. Ya me he ocupado de que ellos se arrepientan de haberme conocido.

Gros bisous,
P.