Tras sobrevivir a la comida familiar navideña y comenzar a mentalizarme para la de Reyes, tras una soirée con la Dama de los Pies Fríos memorable y maravillosa, hoy me he levantado para llevarme una sorpresa tras otra.

Primero Kerry, a la que he despertado con churros y chocolate caliente, me anuncia que pasará el fin de año con su familia, y me invita a ir con ella. Por desgracia, mis obligaciones laborales me lo impiden.

Luego Maman, que anda enfurruñada porque ayer no pudo realizar un capricho liberal suyo, me informa que ha decidido organizar para año nuevo una versión parisina y a menor escala de la debauchée en la que conocí a mi rubita. Huelga decir que eso me ha inspirado una idea.

Finalmente, una dama británica que conocí la misma noche que a Kerry, se ha puesto en contacto conmigo para quedar después de fiestas.

Y todo esto en el justo espacio de seis horas.

Para que luego digan algunos que no aprovecho el tiempo.

Gros bisous,
P.