Para mi, aunque para la medianoche falte, termina una día que podría clasificar de muchas maneras, todas ellas mutuamente excluyentes.

He estado, durante unos minutos, en compañía de una mujer que lleva muerta demasiado tiempo, y en ese breve tiempo he podido escuchar su voz en sus letras. Durante ese instante en el que sus palabras me han devuelto a un pasado querido y añorado he sentido que estaba aquí conmigo de nuevo.

Cualquier tiempo pasado no fue mejor, sino distinto y anterior.

Las cuentas se han saldado, no como yo quería, pero al final el resultado ha sido el mismo, independientemente de mis actos y deseos, como me imaginaba que pasaría. A veces el destino se ocupa de ser cruel con los indeseables.

Pero es un fin, después de todo.

En paz.

Tempus fugit.
P.