La semana que viene, si no se tuerce nada, en teoría, tendré la ocasión de participar en un gangbang. Tengo mis dudas, porque, visto lo visto desde que lo mencioné aquí por primera vez, la informalidad que ha rondado todo este acontecimiento me tiene muy escéptico al respecto. De todos modos, hay un plan B del que no puedo decir nada más al respecto salvo que está organizado por personas de mi absoluta confianza.

Esta tarde casi he participado en una fantasía que tenía Elle: quería realizar un trío con sus dos amantes favoritos (que yo sea uno de los dos es un honor inmenso). Lo peculiar del caso es que ninguno de los dos sabíamos de qué iba todo y lo hemos descubierto sobre la marcha. La experiencia para la dama me temo que ha sido bastante decepcionante porque el otro caballero, a la hora de la verdad, no lo ha sido tanto, pues la idea de “compartirla” no le entusiasmaba. En la cafetería no se ha mostrado demasiado animoso, pero al final ha parecido reunir fuerzas y suamrse… para, una vez en la habitación del hotel, tras pagar a escote cada uno su parte, se ha “rajado”.

No ha llegado ni a quitarse la chaqueta. “Lo siento mucho, pero es que no puedo”. Yo no salía de mi asombro, y Elle permanecía quieta como si la hubiera fulminado un rayo. “Si él se va y nos quedamos los dos solos”, ha añadido, “seguramente me sienta más cómodo”. Juro que en ese momento yo no sabía si reirme o llorar.

La dama ha reaccionado con rapidez. “Si quieres irte, hazlo ahora mismo”. Por la manera con que lo ha mirado mientras salía, sospecho que ese individuo va a tener que hacer muchos méritos para hacerse perdonar este desplante. Si no me equivoco, diría que Elle lo ha rebajado de cataegoría de “favorito” a otra muy diferente.

Por eso he dicho que “casi” participo.

(continuará)