Ayer la bella Dama de los Pies Fríos y hoy la incombustible Maman han sacado a colación el mismo tema. Sólo me falta que Elle haga lo mismo y juro que monto una tertulia.

Si bien es cierto que no busco pareja en esta andadura mía, tampoco me cierro a ello. Si pasa, pasa, pero ni lo persigo ni tampoco me cierro a esa posibilidad. De hecho, como reconocí ayer a la Dama de los Pies Fríos, el año pasado me prendé (que potito m’ha quedaoooooooo) de una dama que no me hizo ni puñetero caso (esto ya no es tan potito… que jodía la niña). Me enamoré como un becerro, total e involutnariamente, pero la cosa quedó en nada.

Simplemente pasó, al dama me fascinó más allá de lo razonable y comprensible (a mi manera sigo adorándola), pero no pasó nada (aquí viene el reconocer que si la dama en cuestión supiera esto ahora le da algo, porque ella en aquel entonces no buscaba pareja pero ahora sí. Oh, la ironía de la vida). C’est la vie.

Ahora, para que una relación así surgiera, tendría que darse tal combinación de factores , tarl alineación de astros, tal conjugación de intereses, vicios, pasiones, sentimientos e ideas que, sinceramente, lo considero como un imposible, no porque yo no quiera, sino por la cantidad de variables involucradas. Encontrar una dama compatible conmigo (y que yo sea compatible con ella, etc etc etc) se me antoja una de esas empresas colosales que prefiero dejar en manos del Destino. Y éste no parece tener prisa.

¿Qué pasaría si de repente me enamoro? Cuando eso pase, querido diario, ya te lo contaré.

Gros bisous,
P.