Una vez N. y P. se han marchado, Maman y yo hemos dedicado la tarde a descansar, pasear y charlar. Hemos hecho un petit tour de las cafeterías del centro que le han parecido chic a la dama y de ahí a casa, donde hemos seguido hablando. La dama sigue teniendo en mente que yo haga de tutor a una chica que le han recomendado unos amigos y yo, la verdad, no me apetece demasiado. Aún así, he aceptado encontrarme con la chica esta semana, aunque falta, por un lado, determinar la fecha, y, por otro, que yo tenga ganas.

Elle hemos estado de charla. Está buscando un par de huecos para que podamos vernos, porque esta semana la tiene ocupadísima por asuntos familiares, y entre eso y que tiene la agenda algo liada, todo parece muy complicado. Le gusta hablar conmigo, me dice, porque la escucho y la aconsejo. A veces, se lo he dicho, me sorprende que sus otros amantes no hagan lo mismo. En fin, cada persona es un mundo.

Gros bisous,
P.