Esta tarde la he pasado con Maman. Tras cortarme el pelo y cumplir la promesa hecha a la Dama de los Pies Fríos (¡¡¡Mira si te ailoviu que te hago caso aunque me deje el pelamen en el proceso!!!), como ayer yo no estaba para muchas fiestas, hoy he querido agradecerle todos sus mimos y atenciones de ayer.

Y hemos acabado en la cama Maman y yo. Antes he advertido a la muy gala que he abandonado ciertos hábitos sexuales para volverme total y completamente yo, tras lo cual he procedido a ilustrarla follándola con todas las consecuencias y más ganas todavía.

Ya durante el sexo oral mútuo ella ha notado la diferencia, tanto por como le he comido el coño por las ayudas que he improvisado con mis dedos para darle placer y los experimentos realizados para comprobar nuevas posibilidades, usando su clítoris como conejillo de indias.

Excitadísimos ambos a esas alturas, me ha procedido a efectuar una grandiosa cubana que ha terminado con ella tumbada en la cama y yo a horcajadas sobre ella follando ese portentoso par de tetazas que tiene la dama. En esa tesitura ella me ha exigido que la penetrara, y yo, lo confieso, me moría de ganas de ello. He sido incapaz de separar mis manos o mi boca de sus pechos mientras ella me agarraba con ambas manos el culo y me empujaba cada vez más adentro de ella. Así me he corrido, después de varios suyos, uno de los cuales me ha dejado un pequeño morado en el culete.

Cosas de la pasión…

Gros bisous,
P.