Todo lo que queda de nuestro pasado es una vaga memoria que se parece a un increible sueño.

Bianca se ha marchado, y, si no fuera porque, por lo que la conozco, no es propio de ella, se ha marchado por un furioso ataque de celos. Una cosa sí puedo decir con seguridad. Sospecho que elogié con demasiado entusiasmo a Lady C., y no le gustó demasiado. Mea culpa, esta costumbre mía de hablar pnsando que todo el mundo comparte mi lógica a veces es peligrosa. En fin, ya encontraré la manera de disipar su enfado, sea por el motivo que sea.

Aún sigo fascinado por la maravillosa sorpresa de Lady C. Ese regalo de tenerla delante de mí. Ah, que maravilla.

Gros biosus,
P.