Hoy me han sorprendido gratamente cuando un encuentro para tomar con un café con una dama muy interesante me ha traído, de propina, un reencuentro breve con la fantástica lady C., a la que hacía demasiado tiempo a la que no veía (de ahí que le haya dado varios repasos visuales a alta de poder recorrer de otros modos que con los ojos), y me he pasado más rato estupefacto que otra cosa, primero por tener a lady C tan cerca, tan bella (sin que la otra dama lo fueron menos, por supuesto), y luego por una curiosa coincidencia cuando he descubierto que la premier dama y yo tenemos una pareja en común.

Mientras tanto, Maman y Bianca se empieza a tomar más relajadamente su estancia en Barcelona, lo que es de agradecer, porque esta última noche ha sido bastante ajetreada con tantas idas y venidas por varios rincones nocturnos de esta emblemática y costera ciudad. A ver si esta noche me dan algo de reposo y cuartel.

Gros bisous,
P.