En nuestra salida clarita de anoche Mon Ange Rouge se puso el sombrero de la señorita Panda por iniciativa propia y empezó a jugar imaginando con qué chico o pareja podría jugar ella (o nosotros). Curioso no miró a las chicas hasta que no se lo sugerí yo y entonces sólo para juegos a nivel de nosotros dos con ella. Fue un juego interesante que me permitió ver sus gustos, sus ideas y sus fantasías; en resumen, la velada fue divertida y muy productiva.

Estaba tan metida en su personalidad liberal que le comenté que mañana tengo una cita con una dama que he conocido recientemente. No había tenido oportunidad de explicárselo antes y me encantó ver que le gustaba la idea, que la encontraba muy excitante. Sabe que ella tiene dos ventajas importantes e insuperables sobre toda mujer que se cruce en mi camino y ello aumenta y espolea su confianza. Me gusta cuando la veo tan segura de sí misma y de mi.

Hoy toca ir a comer con su familia. Ni a ella ni a mí nos apetece meternos en esas honduras, pero ella tuvo un lapsus que la comprometió y no es plan de dejarla quedar mal con su familia, así que iremos… y que nos sea leve, porque me temo lo peor…

En fin, ya veremos.

Gros bisous,
P.