Esta mañana he tuiteado lo siguiente: “Soy liberal porque Dios me hizo libre”.

Esta afirmación ha surgido durante un breve dialogo como mi “hija oscura” durante el cual he procedido a explicarle las bases de mi liberalismo, que no tiene porqué ser el suyo.

Nacemos libres (independientemente de si nos creó Dios, Buda, Alá o un átomo que pasaba por ahí) y viviendo adquirimos una serie de valores que han de servir para guiar nuestros pasos, dentro de un marco social y temporal que nos asigna una serie de valores que nosotros podemos aceptar, rechazar o modificar según nuestras opiniones y/o necesidades.

Somos libres si ejercemos dicha libertad. Y eso se hace siendo autónomos, capaces de pensar y actuar por nosotros mismos, que, aunque necesitemos consejos puntuales, no seamos esclavos de las opiniones de otros, sino dueñ@s de las nuestras.

Ser libre no significa no tener límites, sino saber dónde se encuentran. Respetar la libertad ajena tanto como la propia, disfrutar de la vida sin pisar a nadie ni dejar que nos pisen. Somos libres porque nos hemos liberados de los prejuicios y hemos aprendido a vivir a base de aciertos y errores.

Somos libres porque tenemos la voluntad de serlo, y la ejercemos, siendo conscientes de ello. Somos libres porque somos consciente de nuestras capacidades y nuestras limitaciones.

Por todo esto yo soy libre, y esta es la base de mi liberalismo. No ser esclavo de nadie, respetar y ser feliz conmigo mismo.

De este principio parto.

Gros bisous,
P.