Leyendo algunos de los emails que me llegan capto algo que me preocupa y desconcierta. Noto que algun@s lector@s me tratan como si yo fuera una leyenda o alguien mítico, como si mis andanzas fueran únicas e irrepetibles. Y no es el caso.

No quiero convertirme en una especie de referente (no creo serlo) o de modelo a seguir (ya sería el colmo), porque nunca fue esa mi intención.

Puedo dar pistas e indicaciones, pero el camino se lo hace cada uno a su manera.

Gros bisous,
P.