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Esta mañana estaba organizando una pandaexcursión a París por razones festivas, y he tenido que anularla. Y esta tarde podía haber gozado de la compañía de una de mis damas favoritas, y motivos laborales me han impedido hacerlo. Por salirme mal hasta me ha salido mal un momento de inspiración literaria, que dejaré para más tarde, porque ahora no estoy de humor. No, parece que no estoy en racha este jueves…

Si antes lo digo… para mí que Maman tiene un sentido brujeril… me llama al teléfono apenas escribo el parágrafo anterior y me tiene diez minutos escuchando sus noticias.

¿Que opinión tienes de las citas a ciegas?, me pregunta. Muy mala, contesto. La verdad, para qué engañarnos. Lo imaginaba, me replica, dadas tus experiencias con G. Pregunta ociosa por tanto, pienso mientras me pregunto qué se trae Maman entre manos. Pues tengo una para tí… Antes de poder decir que no, me dice “¿te suena este apellido?”.

Soy filólogo inglés, anglogermanofilo para más señas… preguntarme eso es como consultar a un parisino si hay algo más bonito que Notre Dame… Pues tienes una cita con una inglesa mañana que se apellida así.

Toma ya.

Gros bisous,
P.