Me han presentado una tetas de silicona. Ha sido un momento un tanto surrealista, porque no soy un amante de ese material artificial. Y yo escuchando “que no, toca, que no se nota la diferencia” y maldita las ganas que tenía de sacar las manos del bolsillo.

Al final he tocado. Y sí, señoras siliconeadas de la Tierra.

SE NOTA.

Por cierto. Nuevo de hoy. N. está planeando una escapada liberal ella sola por Barcelona con un servidor como guía “espiritual” durante un fin de semana a precisar (Según Maman su sobrina tiene demasiado tiempo libre ultimamente y tiene ideas demasiado idiotas)…

…no he terminado de arreglar la fiesta sorpresa para su marido y mi “prima oscura” me pone más deberes. Que soy un panda, no un pulpo… sólo tengo dos manos…

Gros bisous,
Patrick.