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En uno de mis blogs favoritos, Relatos en pareja, encontré una inspiración para un juego que empecé anoche con G. Se me ocurrió hace unos días pero hasta ayer no encontré la baraja de cartas ideal. Todo se basa en la Baraja Sex que encontré en ese blog. Digamos que, usando ideas encontradas ahí y en otros lugares, he ido completando un pequeño “kamasutra” asociada a una baraja de póker. Así, se asigna a cada carta una postura diferente, luego se saca una carta y se práctica sexo en esa postura.

Bueno. Ayer le propuse la idea a G. y mi osita, tras preguntarme muy seriamente de dónde había sacado la idea, me recordó, muy acertadamente, que el único juego de cartas que se me da bien es el strip poker, por lo fullero que soy. L., que asistía a todo con una sonrisa guasona, no decía nada. Escuchaba y callaba.

Y entonces llegó el momento tonto. Convencida, por fin, mi osita de la bondad del juego, llegó el momento de sacar las cartas… y de descubrir que me las dejé en mi despacho (mi secretaria lleva toda la mañana sorprendida porque, cuando me he sentado en mi escritorio y he descubierto la puñetera baraja, he rugido a pleno pulmón “¡¡¡Aquí podíais estar, malditas, aquí!!!”).

Las risas de estas dos mamones fueron, como es de suponer, enormes.

A ver si hoy tenemos más suerte, porque las cartas están bien guardadas en mi bolsillo.

Gros bisous
Patrick