13/12/2017

Ayer estuve con las tres mujeres principales de mi vida oscura. Primero, como ya escribí, tuve un delicioso encuentro con Lola que todavía me arranca grandes sonrisas. El cariño, el placer, la ternura, el goce y todo lo que ella me aporta hacen que mi joven dama sea esencial para mí. Es irreemplazable.

Luego, estuve con esa Diosa que es mi Dama de los Pies Fríos, que me hizo darme cuenta de lo mucho que tengo que mejorar todavía… sin apercibirnos de ello ninguno de los dos. Espero poder devolverle pronto el regalo que me hizo. Mi Dama es única, más incluso de lo que ella se piensa, más de lo que yo intuyo.

Y por último mi locura, OM, que se deslizó desde su jaula para compartir conmigo unas breves horas de pasión antes de regresar a su lecho. Tengo los ojos llenos de la suave curva que su cuerpo traza al acostarse sobre su costado, y en mis labios late el recuerdo del sabor de sus pezones. Ni ella misma sabe cuánto la deseo, ni que es capaz de borrar de mi cuerpo el cansancio. Quizás yo tampoco.

Teniéndoles a ellas, no necesito más. Y, sin embargo, en un par de horas me veré con una antigua conocida, no tanto para recordar viejos tiempos como para explorar futuros vericuetos. Ella es parte de esa búsqueda de algo que no se nombrar, que tal vez no exista ni ha existido jamás, esta exploración que llevaré a cabo con los ojos puestos en ellas tres, pues son mi base, cada una a su manera, y en ellas radican mis esperanzas de ser yo.

Gros bisous,
J.

12/12/2017 (2)

La primera clase ha ido de maravilla, pero me ha sabido a poco. Eso sí, la “seño” ha quedado muy contenta con mi progreso y me ha recompensado con un largo y mimoso polvazo.

Me vuelve loco su cuerpazo, su juventud y sus ganas, pero lo que me conquista es esa ternura con la que me trata, ese cariño que derrama como una lluvia sobre mí y a la que yo correspondo con todas mis ganas. Más que una amante o una amiga, Lola es un delicioso compendio de todo ello y más. Está despertando en mí ese lado que yo deseaba sacar a la luz y eso se va a notar en nuestros futuros encuentros.

Hoy simplemente era cuestión de aprender, poner en práctica la sabiduría aprendida y luego compensarnos mútuamente con mimos y caricias. Nos hemos dado sendos masajes, luego multitud de caricias y finalmente, cuando ella me espetado “fóllame”, lo he hecho sin dudar.

Abierta de piernas en el borde de la cama la he penetrado mientras ella se mordía los labios y se agarraba los pechos para ofrecérmelos. Ha sido premonitorio, porque es donde he terminado por correrme. Me ha producido un placer indescriptible ver como mi semen se deslizaba por su seno izquierdo e iba bajando hasta su vientre y su cadera. Así que le he juntado esas bellas tetas con mis manos y, tras colocar en medio mi polla, que seguía dura, se las he follado sin dejar de mirarle a los ojos, hasta que ella me ha exigido que me dejara comer. Y así he hecho, fascinado por su mirada.

Me encanta como sonríe mientras se relame los dedos, me encanta esa sonrisa de vicio puro.

Gros bisous,
J.

12/12/2017

Me he levantado ligeramente sarcástico y ya hay alguien que lo ha probado. Suelo ser más duro (o cruel, todo depende del punto de vista) con la gente que aprecio que con la que no. Sí, dicho así no tiene mucho sentido en apariencia, pero aquí viene la explicación. Si soy duro con alguien a quien tengo estima es porque quiero asegurarme de que reacciona, y nada hay más “motivador” que un ligero latigazo en el ego. Venga, vamos a admitirlo. No hay nada más mortificante que sentir el orgullo lastimado. Ni una multa es tan efectiva como un “¿pero vas a salir así, con esas pintas?”.

Sospecho, de todos modos, que pierdo el tiempo con esa persona, pues me ha demostrado (a mí y a otra persona) repetidas veces que no va a cambiar y es un caso perdido, pero entonces entra en juego la segunda parte: ver hasta dónde puedo llegar con mi perverso sentido del humor, cuál es el límite de lo aceptable, dónde está el borde del precipicio. Y esa es una aventura deliciosa para mí. La aventura del perfeccionamiento de nuestras virtudes.

Sí, se que no tiene sentido. Normalmente somos más duros con los desconocidos y tratamos con más delicadeza a quien tenemos más cerca del corazón. Eso me parece un error. Los seres humanos sólo cambiamos cuando nos encontramos de narices con el problema y no hay escapatoria alguna. Los paños calientes sólo sirven para adormecernos y hacernos sentir seguros. Yo quiero causar lo contrario. Despertar a esa persona. Pero, como ya he dicho, es una perdida de tiempo, y, ya que no cambia, al menos me divertiré siendo “malote” con ella y perfeccionaré mi esgrima verbal.

Y ahora, otro tema diferente.

Esta tarde voy a ver a Lola. Comenzaremos mis clases de skirt. La idea de terminar mojado de ella me hace relamer de gusto. Me encanta imaginar mis dedos y mis manos mojados de ella, sentir su placer goteando por mi barbilla y empapando mis mejillas.

Sí, uno de mis mayores placeres es sentir su humedad en mi piel. Me encanta, me llena, me satisface, me la pone más dura todavía. Si estoy sin fuerzas vuelvo a tener, si el deseo se había agotado por usarlo, se recupera al momento.

Voy a mojarme de ella, para luego mojarla entera, con mi saliva. Voy a recorrer todo su cuerpo con sus jugos mojando mi piel, de manera que cuando la lama, le devolveré parte de sus líquidos. Y, cuando esté bien recubierta, cuando el traje de saliva brille en sus piel y sus pezones erguidos me señalen como claro culpable, la follaré hasta dejarla sin sentido.

Y aún así seguiré un rato más, para revivirla a golpes de pelvis, porque quiero que me mire a los ojos cuando el lefazo final señale que el goce ha sido digno de nosotros, dioses del placer.

Voy a follarla como nunca.

Gros bisous,
J.

11/12/2017

Ayer comenzó mi deceleración. A tiempo, como mis emails demuestran (tú ya me entiendes…)

Tengo que aprender a no ser tan intempestivo ni tan entusiasta. O a serlo pero manteniendo mi discrección y autocensura activos.

Ayer, además de que dos damas me avisaran que peco de entusiasmo y que eso me lleva a cometer errores, una de ellas me demostró que sigo siendo muy ingenuo a veces, lo que tiene sus ventajas y desventajas desde mi punto de vista. Más lecciones en el zurrón.

Al menos no soy el único que comete errores. François ha tenido un desliz doble y me ha sorprendido ser parte de ello. Creo saber porqué, y, en cierto modo, tiene sus motivos, por muy pueriles que sean, aunque ello no es óbice para que le recete al cabrito una pequeña lección. No tengo prisa, ya llegará.

Mientras, cierta peke me ha confirmado, sin ella saberlo, la validez de una idea que me sugirieron tiempo ha. Bien, en cuanto termine mi reposo la pondré en práctica.

Gros bisous,
J.

09/12/2017 (2)

Estoy al límite de mis fuerzas, así que me voy a tomar un pequeño descanso. El problema es que no va a ser pronto.

El trío con François y su dama ha sido extenuante, física y mentalmente. Hemos quedado para comer y el evento ha sido una especie de examen por parte de la dama. Lógico, por otra parte. Lo que no me ha gustado ha sido el modo. Ha sido un punto demasiado sibilina para mi gusto y yo he tardado mucho en acabar de intuir sus intenciones. Pero, de alguna manera ignota, he superado la prueba y, una vez logrado esto, todo se ha relajado y hemos comido tranquila y amigablemente.

Me he encontrado con un dilema que me ha resultado familiar y me ha arrancado una sonrisa. Tal y como este galo enloquecido habla de ella, me había hecho a la idea de tener una megadiosa del sexo. Y, como en alguna otra ocasión pasada, la diosa es muy humana, casi de andar por casa.

He ahí el matiz. Casi. Yo diría que en esa naturalidad radica su peligro, porque te relajas y… ya se sabe lo que sucede en esos casos. Yo no he podido. Digamos que no podía. No puedo negar un par de momentos de relajamiento, en el que se ha asomado mi otro yo, pero breves y que se han diluido en la conversación.

Y al final, el momento de la verdad. En su piso, para mi ligera sorpresa. La dama me ha desconcertado una vez más. En la cama en esta ocasión. Tiene una peculiar teoría sobre cómo es el estilo follador de cada hombre que conoce. Y lo descubre de manera poco convencional. Lo cierto es que funciona, al menos conmigo.

La dama es de armas tomar, pura y simplemente. Le va el sexo “deportivo” como a un niño un pastel. Pero, sin embargo, mientras que al pobre galo lo ha exprimido de mala manera, conmigo ha mezclado todos los estilos posibles y me ha prodigado largas y lentas folladas junto con momentos más duros y salvajes, aunque han predominado los primeros.

Y cuando el galo ha tenido que marcharse, ella no ha tenido rebozo alguno en preguntarme si tenía algún problema en quedarme a solas con ella, pues las ganas aún le duraban. El galo, extasiado ante tal afirmación, se ha ido más feliz que unas pascuas. Y yo también. Me he ido y me he venido, para qué negarlo.

El coste es el obvio: estoy destrozado. Lo curioso es que hasta llegar a casa no me he dado cuenta de que no tengo fuerzas ni para ir a la cocina. En fin, tengo que reposar. Este ritmo insensato no puede continuar. Mi hambre exploradora debe sosegarse y temperarse. Por eso mañana, para compensar, me tomaré las cosas con calma y con comida hogareña y familiar.

Que me sea leve. Porque si mi familia se distingue por algo es por no ser demasiado relajante. Pero tengo un plan infalible. Comer como una lima y quedarme luego profundamente dormido en el sofá.

Y hablando de goces. Me gusta saber cuando mi Dama de los Pies Frios folla. No, cuando folla no. Cuando se da un banquete de placer. Cuando es feliz me gusta, pero cuando exhuda lefazos de goce me provoca una alegría salvaje. Me encanta cuando veo esa sonrisa suya post-coito, cuando todo su placer se resume en una onomatopeya sonora que termina en carcajada suya y mía. Mi alma se caldea suavemente al ver sus gestos lentos y gatunos cuando su mirada rememora el placer dado y recibido. Simplemente me encanta verla feliz, pero cuando ha follado, me gusta todavía más.

Gros bisous,
J.

09/12/2017

En teoría, François y yo habíamos quedado ayer para hacer un trío con la dama de sus pasiones. Con la hora y el lugar confirmado (bastante cerca de mi hogar, oh, sorpresa), cosa de media hora antes le escribí para confirmar que estaba en camino y me preguntó sorprendido que a dónde iba, pues el trío no era ayer, si no hoy.

Mejor, así tengo más tiempo para reponerme. Curiosamente, no siento curiosidad sobre la causa de ese cambio repentino. Ya me enteraré. Y si no lo hago es que no era importante.

A mediodía veré a OM. Hay muchas ganas mútuas de charlar y ponernos al día.

Es curioso como penetro algunas mentes con gran facilidad mientras que otras me cuesta desentrañar sus secretos. A veces con algunas mentes cada avance se ve seguido por un severo retroceso que me obliga a replantearme teorías y posibilidades. Pero últimamente he optado por un planteamiento diferente: tomar las cosas tal y como vienen.

Estoy tentado a adoptar esta estrategia con mis dos damas favoritas, pero intuyo que, en ese caso, me estaría pasando por alto demasiadas cosas, y eso es un error que no pienso cometer. Después de todo, comprender su complejidad es un desafío delicioso.

Gros bisous,
J.

07/12/2017

La fiesta ha salido diferente de como todo el mundo esperaba. Yo casi me retiro a la mitad…

Maman ha hecho público su anuncio de que, a partir de hoy, va a moderar su agenda, pero que de retirarse nada… por el momento. Así que todos los que esperaban un grand finale se han quedado con las ganas. Bueno, a medias. El grand lo han tenido, eso sí.

La fiesta ha sido un maldito exceso barroco. Cuando me he enterado de lo que han pagado algunos y algunas por asistir casi me quedo sin apetito sexual para los próximos trescientos años. Y, de postre, Maman me ha dejado solo ante el peligro. O casi, porque una de sus amigas personales se ha colado en mi sala y eso, supongo, ha retardado mi reacción.

Vamos al principio. Como suele ser, la fiesta se dividía en diferentes salas y cada uno ha aterrizado en la suya mediante un sorteo maquiavélicamente preparado por mon père noir, que se ha revelado como un grandisimo cabrón, digno émulo de JR y Richard Channing. Por desgracia se ha olvidado del elemento sorpresa: un servidor. Él será sibilino y gran estratega, pero yo soy excéntrico como nadie y tozudo como una mula. Ni siquiera la regla que prohibía cambiarse de sala ha impedido que yo me saliera con la mía.

La primera parte de la fiesta la he llevado con soltura, pero al final ha pasado lo que ha pasado: el sexo deportivo no es para mí. Me aburre, me hastía y me acaba por irritar. Así que, tras unas dos horas de alegre fiesteo lujurioso, me he saltado las reglas y con dos damas con las que había entablado una relación cómplice y con mucho morbo me he ido a una habitación aparte, lejos de la “zona de juegos”, y allí nos hemos dedicado los tres a follar sin prisas ni incomodidades.

Y esa sí ha sido mi fiesta.

A Maman no le ha hecho gracia que me saltara sus reglas, y sobre todo que saboteara sin querer uno de sus planes colaterales. Así es la vida… Eso nos ha llevado a tener una larga conversación sobre mis gustos y los suyos, sobre mi manera de ser y la suya, sobre la naturaleza de los tríos, cuartetos, ganbangs y orgías y, por último, sobre ideas y sugerencias para eventos futuros. Así que hemos acordado que los dos planearemos ex aqueo la próxima.

Después de eso ha llegado la parte más gratificante para mí de toda la fiesta: la mini orgía que hemos montado este peculiar “rat pack” nuestro: Maman, mon père, N. y P. JP, R. (mi anglocabrona) y el nuevo fichaje, la amiga de Maman, Katherine Em. Y yo, huelga decirlo. Así sí, joder, así sí que ha funcionado bien. O he funcionado bien.

Moraleja: yo, las orgías, en petit comité.

Gros bisous,
J.

07/12/2017

Bueno, aquí estoy, querido diario.

A punto de comenzar una de las fiestas más grandes que jamás he visto. La cantidad de invitados que no han parado de llegar me tiene pasmado, más aún teniendo en cuenta que es entre semana, por muy cerca que esté el viernes. Me quito el sombrero ante Maman y mon père noir. La fiesta no va a tener lugar donde yo sospechaba. Anoche, estando con mi Dama de los Pies Fríos, me asaltó esa sospecha. En fin, hay que admitir que se han esforzado en su juego de distracción. Ni JP tenía claro el punto de destino.

Si levanto la vista de estas páginas contemplo una espléndida vista. El Ponte degli Scalzi y el Gran Canal dan sendas notas de blanco y azul. La cúpula de San Simone Piccolo se vislumbra entre los techos. La he visitado, y me ha decepcionado un poco. Me ha parecido un escenario grandilocuente. pero para lo que me hacía menester, he preferido la de San Geremia, al otro lado del Canal, apenas a unos cinco minutos de aquí a mi paso. En fin, que estamos en Venecia.

He dormido durante todo el vuelo, como el resto de esta panda de golfos. Maman, mon père, N. y P. y el cabrón despendolado de JP. ¡Cómo roncaba el muy cabrito! A pesar de eso, he podido conciliar un buen sueño durante la hora y pico de vuelo. He dormido bien esta noche, pero seguía teniendo sueño. La sesión con mi Dama de los Pies Fríos me dejó relajadísimo y dormí de un tirón, aunque a eso de las cinco me he despertado y no he podido conciliar el sueño hasta media hora después. Y a las seis ya estaba arriba. Cosas que pasan. Ayer mi Dama, mi Virgilio particular, me hizo comprender que mis complicaciones son una broma comparadas con su universo interior. Observo fascinado su andadura. Es una gata que salta de tejado en tejado manteniendo siempre el equilibrio, al menos en apariencia. Camina por el filo de la navaja, y a veces se corta y sangra.

Afuera hace un frío asqueroso que la humedad del Canal empeora. El cielo nublado no mejora la sensación térmica, y yo he ido por la calle abrigado cual oso estepario carente de olfato pero con piernas ligeras cual leopardo con urgencias intestinales perentorias y personalísimas. Aquí dentro la calefacción me hace estar en mangas de camisa.

Ayer tuve un deseo súbito que me hizo anular mis planes con Lola, que, de todos modos, colgaban de un fino hilo y que, al final, hemos trasladado a otro día. Tuve que volar a casa de OM para follarla y ser follado. Me urgía la necesidad de hacerlo, a pesar de la espléndida noche disfrutada a su lado. Simplemente tenía que hacerlo. Pero una follada breve, en torno a unos cuarenta o cuarenta y cinco minutos, que empezó con rapidez en el sofá y continuó más reposadamente en la cama, para finalizar con un arranque de frenesí para terminar aquello que nos empezaba a abrasar.

Estoy loco por su espalda. Me embruja. Su culo y sus senos son embriagadores, pero su espalda tiene un algo que me dejó ayer fascinado. Esa curva cuando se tensa al llegar el orgasmo empieza a inundar mis sueños y que me hace derramar litros de placer cuando cierro los ojos y la rememoro gemido a gemido. Cuando leas esto, perra de Satán, seguro que sonreirás pensando en que se me ha puesto dura al recordarte. Y tienes razón, zorra del Averno. Incluso a las puertas de esta orgía descomunal que se me viene encima, tu recuerdo se desliza de puntillas por mi glande y sube por el tronco de mi polla dejando un rastro de fluidos fantasmagóricos. Me relamo pensando en tu lengua.

No sabes cuánto te deseo, hija de la gran puta. Por Dios, es que no tienes ni la más jodida remota idea. Pero ya te lo haré saber a mi regreso, polla mediante.

Abajo espera la reunión. Va a ser la más cosmopolita e internacional de todas en las que he participado hasta la fecha. No abundan las caras conocidas, como me temía. Está R., mi anglocabrona favorita, entre otras personalidades esenciales, pero me faltan algunas más. Me faltan mais ils ne me manquent pas. Los nervios iniciales se han visto reemplazados por ese pequeño sentimiento de distanciado desdén, esa ligera mueca de burla que toda excitación exagerada ajena me provoca, máscara de la incomodidad que me causa porque rompen mi orden y mi calma.

Máscaras. A veces me sonrío pensando en la leyenda que estoy creando a mi alrededor. Lo que hago y lo que la gente cree que hago. No me importa lucir las máscaras que me coloco, los diferentes disfraces con los que cubro mi persona en cada diferente situación, adecuando mi discurso y mi pose al momento y la concurrencia. Eso constituye el ser social. El que dice ser igual en todas las ocasiones y con todo el personal no sólo es un mentiroso torpe y estúpido, sino algo peor todavía: un peligroso ignorante de sí mismo. Pero esta reflexión para otro día. Ahora sólo debo pensar en el deleite de los sentidos que me espera.

Toca bajar, ya es casi la hora. La cita con el destino me espera. El cambio está ahí, lo noto.

Gros bisous,
J.

06/12/2017

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Estoy nervioso. Pienso en la fiesta de mañana y, a pesar de todo, de mi experiencia, de que estaré con gente a la que quiero y en la que confío, no puedo evitar sentir una cierta excitación ante lo que quiera que me depara mañana el destino.

Ayer mi Dama de los Pies Fríos me proporcionó una agradabílisima sorpresa. Voy descubriendo pequeños secretos suyos, y el de ayer me encantó profundamente. Mientras, me siento intrigado por cierta pregunta que la dama planteó. Ya lo volveremos a hablar, supongo. La mujer que se perfila ante mis ojos es mucho más atrayente que cualquier de las autoproclamadas semidiosas con las que me he topado en mi camino. Incluso cuando descendemos hasta lo más profano y escatológico, como ayer. Me olvido de calcular mis actos y mis acciones y simplemente soy yo con ella.

Lo mismo me pasa con OM. Anoche nos vimos a “nuestra” hora, aunque cambiamos el lugar de encuentro, que fue mi casa. Capricho de la dama. Pues adelante.

Me da un cierto pavor que ella y yo estemos entrando en una cierta dinámica repetitiva, porque eso, más pronto que tarde, provocará un gran aburrimiento. Me conozco, y cuando eso pasa, me pongo a buscar nuevos placeres con gran rapidez. Lo cierto es que no me aburro con OM. Me encanta estar con ella, hablar, pasear, reirnos y cualquier cosa que se nos pase por la cabeza. El sexo es francamente estupendo (esta noche hemos gozado como nunca, como me han hecho saber mis vecinos esta mañana… cosas que pasan, las paredes ya no son como antes) y, en resumen, esta relación va de maravilla. Pero no quiero caer en la monotonía, así que ayer, en un descanso, le comenté que tenía esa impresión.

Ella me dijo que también lo pensaba, y que ha estado considerando algunas alternativas porque estaba segura de que yo estaba haciendo lo propio. De hecho, se temía que yo ya tuviera en mente alguna idea descabellada (bueno, lo cierto es que tenía alguna, sí, pero me las callé). Así que nos pusimos a intercambiar opiniones y acabamos con una serie de propuestas que, si el tiempo y las fuerzas lo permiten, prometen ser muy interesantes.

Anoche fue la velada de estar a cuatro patas. Los dos. Podría decir que fue culpa del tiramisú que cenamos, de lo que había fumado con mi Dama de los Pies Fríos y de lo que fumé con OM, de Ozzy Osborne, de la luna llena o de las turbulencias que provoca el meridiano de Greenwich a medianoche, pero sería mentir. La responsabilidad y el mérito van para mi perversora, ya que, como me inspiró unas cuantas ideas, siendo yo un goloso y un gourment del placer, tuve que improvisar algunas. Y como OM estaba informada de mis intenciones, decidió aportar su “granito de arena” en forma de strapon, tanto para que ella disfrutara de una doble penetración como para que yo gozara al penetrarme ella con ese artilugio afrodítico. Eso sí, hacia la una y media, después de dos horitas de golfeo salvaje, optamos por ser más discretos y cuando paramos a eso de las tres menos algo, estoy seguro de que esta segunda etapa de folleteo pasó desaparcibida.

O no, para lo que me importa…

Y esta tarde, Lola me va a dar una clase práctica de cómo provocar un squirt. Sí, me van a enseñar como a hacer un squirt. ¡Todo sea por el saber y la cultura!

Gros bisous,
J.

05/12/17 (2)

El encuentro con NT ha sido curioso. Ella está igual, prácticamente igual. No ha perdido ni su sonrisa ni su frescura, y su cuerpo, salvo por un par de tatuajes nuevos, sigue siendo el mismo de siempre. Nos hemos reído recordando viejas andanzas y poniéndonos al día de nuestros respectivos caminos, nos hemos puesto mútuamente la carne de gallina con algunas experiencias terroríficas y hemos terminado riendo con ganas.

No hemos tenido sexo. Simplemente no ha sido el día. Ya llegará ese momento, no hay prisa por acelerarlo. Hoy era el reencuentro de dos viejos amigos que, de vez en cuando, follaban como locos… en fin, como lo que estaban, que diantres…

Me ha gustado ver que no ha perdido la sonrisa ni esa cierta ingenuidad malévola, ni esa picardía suya tan difícil de explicar, que, a pesar de los pesares sufridos, sigue siendo la NT que yo recordaba.

Gros bisous,
J.