Mi primer día de experimento terminó con un rotundo fracaso. Digamos que dí un paso que quedaba fuera de lo marcado por las reglas. Aunque no haya tenido respuesta aún, simplemente lo intenté.

En fin, que se confirma lo que siempre he sabido. Por el motivo que sea, soy incapaz de no picar de aquí y de allí. Se lo comenté a Criss anoche, aprovechando que pudimos tener una pequeña escapada, que comenzó con música en casa y luego tapeo y risas por ahí.

Siempre es mejor fastidiarla el primer día que el último.

Durante el delicioso paseo con la Dama de los Ojos Dulces (tercer encuentro el de hoy), he tenido una epifanía.

Al desarrollarla por mi natural inquietud y mi incapacidad para no pensar en exceso, al final ha resultado en este experimento que me propongo ejecutar durante quince días.

Aprovechando que KM está de viaje por ahí y Pandora buscando el fuego primigenio, me voy a centrar única y exclusivamente en Criss, a ver si soy capaz de estar sólo por una mujer sin revolotear como un abejorro díscolo.

A ver si me sienta bien esta especie de monogamia voluntaria.

Quince dias.

A la vuelta de las dos viajeras, les aplicaré el modelo de organización espacio-temporal aprendido de esa dama sin par y de gélidas extremidades a la que tanto debo.

Ser, estar, no padecer.

Mi encuentro con la pareja ha sido raro. Si tuviera que ser sincero y mínimamente diplomático, lo calificaría de fracaso. Sin embargo, ella me ha gustado: es el sueño de todo depravado. Una mujer absolutamente normal y corriente, poco vistosa, salvo por dos inmensas tetas.

Follable es, pero el problema de todo es el extraño juego que se traen entre ellos. Son sus fantasías, no las mías, como les he dicho, y aunque puedo entrar y comprender su juego, ahora no me encuentro en las circunstancias adecuadas para tomar parte en algo así. Por resumirlo, se complican todo demasiado.

No creo que vuelva a verles. Al menos tengo esa impresión. No pierdo nada, salvo conocer ese par de tetazas.

No creo que llegue a entender nunca los procesos mentales de Pandora, del mismo modo que la Dama de los Pies Fríos seguirá siendo un enigma para mí, aunque llegara a penetrar su mente en aquellos deliciosos momentos en los que su mente y la mía estaban en sintonía. Jamás lograré entender cómo una dama tan inteligente, tan brillante y tan sabia cometió los errores que presencié. Pese a todo, pese al final, cuenta con mi respeto, por todo lo que me dio y me hizo crecer. Porque, cuando la recuerdo, su memoria lleva una sonrisa a mis labios.

Pandora, en cierto modo, funciona con un sistema simple de “blanco” y “negro”. Si le fallas una vez, le fallas para siempre. Si te ganas su cariño, te querrá para siempre. Pero con ella es estar siempre en desventaja. Siempre te mantiene a distancia, siempre se saca una barrera con la que alejarse. Me recuerda a mi perversora. Ese temor atávico a ser humana.

Lo siento, pero ya no tengo ganas de ser comprensivo.

Esta tarde me ha sucedido algo que me ha dejado estupefacto. Estaba con Pandora en la terraza de un bar y, de repente, en un arranque de morbo, nos hemos puesto a jugar. Nos provocábamos, nos dábamos piquitos, tonteábamos, esas cosas.

Cuando ella ha querido coger su móvil, que había dejado sobre la mesa, éste ya no estaba. Nos habían robado.

No salgo de mi asombro.

Tiempo ha, en alguna parte de este diario intempestivo, dejé un email por si alguien le interesaba contactar conmigo. La verdad, apenas tuvo éxito y yo me olvidé rápido de él… hasta hoy, que ha cobrado vida por sorpresa cuando me ha llegado el aviso de la llegada de un mensaje.

Al parecer se trata de una pareja interesante: hotwife + cuckold. Es decir, una dama ardiente y su marido, encantado de que le ponga los cuernos con otro. Pero con una variante.

Ella adora ser usada de las más variadas maneras, pero no se considera ni “esclava” ni “pasiva”. Él, por su parte, no se considera cornudo y, desde mi modesta opinión, no lo es, pues está al corriente de las aventuras de su esposa. De hecho, en determinados juegos eróticos que tienen, él la “presta” al follador y, a cambio, está presente durante la sesión sexual.

Y eso es lo que me propone. El martes quedaremos para hablar. Al parecer, lleva leído mis desventuras de los últimos dos meses y le gusta lo que ve. Yo, que no puedo evitar sorprenderme, le he sugerido que se contenga hasta tenerme delante, porque tal vez no sea lo que ellos buscan. De hecho, no tengo claro lo que buscan, aunque sospecho un par de alternativas.

Tengo una especie de corazonada, y no es de las buenas. Pero iré, porque si tengo razón, con decir no ya está, y si me equivoco, puede ser muy interesante. Al menos en lo que se refiere a la estructura mental de los dos, que me resulta apasionadamente atractiva.

Y mientras unos quieren entrar, Pandora tiene todos los números para salir. KM sigue en su periplo veraniego por los vastos confines del planeta Tierra y mi adorada Criss continúa disfrutando del goce de ser mami.

Ayer Pandora logró sorprenderme. Para mal, eso sí. Llevas días de malas porque Epimeteo no le hace caso. Ayer le ajustó las cuentas. Por discreción sólo diré que le dio a donde más nos duele a los seres humanos. De hecho, creo que se pasó.

Lo más seguro es que lo pierda y entonces estará más rabiosa aún.

Criss me está enviando postales eróticas de sus vacaciones, y me provoca una sonrisa cada vez que lo haces. Y erecciones mil, obviamente.

KM, por su parte, parece querer jugar al escondite. Sospecho que se va a llevar un disgusto como mi querida griega favorita. Parece ser que la lección de estos días es: “sin dolor no se aprende”.

Pues vale.

Bueno, hoy me han apuntado a una especie de ¿cama redonda? y no he pasado del aperitivo. Digamos que no me apetecía y la única dama que me atraía debía de tener unos 20 años menos así que… me parecía un infanticidio.

Es curioso, pero últimamente sólo me apetecen tres mujeres y follo con otras dos de manera ocasional que me gustan lo suficiente, que es una puta manera de decir que follo con ellas pura y simplemente porque cuando me pica las tengo a mano. Si desaparecieran mañana de mi vida no notaría la diferencia, francamente.

De las que me apetece, follo con una porque me encanta como es ella, y las otras dos me apetecen porque porque tienen una personalidad y un físico que me encanta.

Anoche conocí a una mujer extraordinaria. Salí por pura inercia y porque “The One” tuvo una de sus ideas geniales. Al escuchar sus desvaríos me dije “hazle caso, que puede salir algo bueno” . Abandoné mi casa como una exhalación y… me encontré sentado en la terraza de un bar de la Rambla del Raval intentando recordar a qué divinidad del Olimpo debía haber cabreado últimamente para terminar en esa tesitura.

Lo cierto es que, hasta un par de horas después, no pasó nada digno de mención, hasta que en la mesa de al lado se sentaron dos parejas. Y, de repente, la Rambla estalló como si fuera la verbena de San Juan. Así que fue como terminamos por juntar mesas, riendo mucho y cantando (yo terminé subido encima de una mesa entonando una ranchera, género musical que no es de mi agrado por cierto) y como ella y yo nos pusimos a hablar. Y a hablar.

Terminamos ella y yo en un bar regentado por dos chinos acelerados a las tantas de la mañana sorbiendo café y aunque luego nos recogimos cada uno en su nido, los dos sabemos que acabaremos siendo amantes.

Así salen mis mejores planes, improvisando.

Ayer tuve una sesión deliciosa con la Dama del Abanico. Comenzamos hablando de Picasso y de Velázquez y terminamos viendo capítulos viejos de The Big Bang Theory mientras un dejà vú me daba suaves collejas.

Bebimos un par de copas de vino, charlamos mucho, le tomamos el pelo a su marido cuando llegó tarde (como ella había anunciado cual clairvoyant del siglo XX) y acabamos cenando los tres con la expresa prohibición de no mentar el trabajo.

Por eso nos pusimos a debatir si Lagertha muere o no en la última temporada de Vikingos.