22/05/2018

Mañana por la noche tengo un trío. François y una de sus damas favoritas. Por una de esas rarezas mías, no he pedido más detalle que la hora y el lugar. No he querido saber nada de ella porque prefiero descubrirla sobre la marcha, in situ, sin ideas ajenas.

Aún así, el galo me ha soltado que la dama es rubia, tetona y bajita. No le he dado tiempo de añadir nada más. Lo dicho, prefiero no saber. Prefiero llegar lleno de curiosidad que de información. Lo primero posibilita el placer, lo segundo a veces lo apaga. Sin embargo, voy más por curiosidad que por hambre.

Sigo sin entender demasiado a H., pero tampoco me preocupa. Tal y como vamos, me conformo con intuirla, como ya he dicho. Su mente es extraña.

Gros bisous,
J.

El amante como artista.

Para mis detractores soy un individualista egoísta e insensible, un farsante… Lo cierto es que tienen razón y se equivocan a la vez, porque dependiendo de mi audiencia cambio mi manera de ser, adaptándola a las limitaciones y necesidades de la otra parte. En mí la bondad y la generosidad conviven con la crueldad y la avaricia; la audacia esconde una gran timidez; el revolucionario oculta al conservador y viceversa; y la apariencia de hombre seguro es el disfraz de un indeciso patológico.

Y por supuesto, son un sátiro reconocido que se transforma por encanto en el más delicado de los amantes.

Soy todo eso y, a la vez, no soy nada, soy todo lo demás, soy mucho más.

Gros biosus,
Yo.

20/05/2018: fiesta secreta

Maman ha decidido montar algo grande… y secreto. Al estilo de la fiesta de Venecia. Sólo que esta vez sólo ella sabrá que hay en curso. Los demás, hasta el último momento, no tendremos idea de nada hasta el final.

Lo que no deja de ser curioso e interesante. Por el momento lo único que puedo decir es que va a ser enorme, o al menos esos son sus deseos. Mientras, me ha pedido que prepare un “guión”… bajo pena de muerte, porque como me vaya de la lengua, me mata. Así que le he dado mi palabra de callar hasta el último minuto.

Mi madre oscura no se ha puesto ningún límite, ni de invitados, ni de presupuesto (lo de siempre, vamos) pero tampoco de tiempo, así que la fiesta puede tener lugar la semana que viene… o el siglo siguiente a este, quién sabe. Así que iré preparando mi parte (en secreto) y sin decirle nada a nadie.

A ver qué se me ocurre.

Pero, ¡diantres!, si no tengo ni idea de cuál va a ser el tema de la fiesta…

Gros bisous,
J.

20/05/2018 etiquetas

Empiezo a intuir el modus operandi de H. Una de cal, una de arena.

Esta mañana me ha llamado con propuestas y sugerencias varias, llegando al extremo en que me ha hecho volverme loco mirando mi agenda. Y al final me he quedado igual. Mi determinación no ha cambiado un ápice. Si puedo disfrutar de buenos momentos con ella lo haré. Pero se acabó su preeminencia en mis horas. Ahora me conformo con intuirla más que entenderla.

Hablando de cosas que se han terminado. Las etiquetas. Voy a ser yo. Liberal, libertino, etc. Son meras muletas que necesitan los que no se sienten seguros siendo simplemente ellos o que deseen incorporarse a un grupo y ser parte de “algo”.

Pero no yo. Yo no.

Yo no soy liberal o libertino. Yo soy más que todo eso.

Yo soy yo.

Gros bisous,
J.

19/05/2018

Ayer me fui a cenar con François y seguí adentrándome en el conocimiento de su verdadera personalidad. Continúa sorprendiéndome y continúo aprendiendo de él. Y en un rato me iré a conocer (café mediante) a otra recomendada suya. La ha descrito tan bien y tan entusiasmadamente que no puedo evitar sentir curiosidad.

Cuarenta y ocho años, divorciada, rubia, bicuriosa y con un punto dominatrix, según el galo, que habla de ella con una peculiar mezcla de amor, odio, respeto y mala leche.

En fin, a ver que tal sale.

Gros bisous,
J.

18/05/2018: analegoría

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Esta mañana he sodomizado durante 90 minutos a H., que sufría de una insoportable necesidad de ser ensartada por el culo, pareja a mi obsesión de moder sus tetas y dejar mi marca. Mis dientes han dejado mi firma en su carne y mi polla en su palacio anal.

Nuevamente el placer y la excitación han sido enormes mientras la abría en canal y ensanchaba su culo con cada embestida hasta que su luna negra se ha vuelto blanca con toda la lefa que se ha derramado por fuera de su culo.

Han sido noventa minutos frenéticos que nos han destrozado deliciosamente.

No entiendo la causa de esta nueva atracción, pero tampoco importa. Lo disfrutamos, y eso es lo único que realmente cuenta.

Gros bisous,
J.

17/05/2018

Nuria tiene 48 años, está divorciada y emparejada, sin hijos, y me quiere conocer. Según François, me cansaré con rapidez de ella, por eso no me ha puesto en contacto. La dama, sin embargo, tiene sus recursos, y ha logrado su fin por otros medios. Por lo que me ha contado es “bajita, rubia, tetona, con algunos kilitos y muy guarra”. Y además es capaz de formar frases subordinadas y hablar con tino y acierto, así que, por lo que a mí respecta, es perfecta.

Como el galo ha optado por ponerme al día sobre la dama, yo he escogido ignorar todo lo que me ha dicho para no ir con vicios ajenos por el mundo y menos todavía para conocer a otra persona. La maldad con la que me ha comentado que la pareja de Nuria “la tiene muuuuy pequeña” ha tenido como consecuencia que el francés se llevara una colleja poco cariñosa por mi parte.

Tengo un poco de pronto…

En fin, que ya la conoceré. O los conoceré. Yo que sé a veces…

Gros biosus,

16/05/2018

Ayer conocí a la segunda de las propuestas del francés, y fue curiosamente satisfactoria. Ella es una mujer de cincuenta y tantos años, de un innegable orígen andaluz, grandes pechos y un coño peludo impresionante y completamente demodé. En resumen, parece salida de una película porno de los ochenta.

Es muy provocadora, con un punto sensual y, sobre todo, una boca sucia capaz de lanzar obscenidades con una cadencia impresionante. A veces resulta excitante, a veces no. Eso sí, tenerla a cuatro patas, con ese culazo que tiene mientras sus gemidos se escuchan desde Marte, es fantástico. Así que se ha ganado un sitio en mi agenda, aunque no en la primera página.

Eso sí, su sentido de la puntualidad es pésimo, su descaro en ocasiones embarazoso (el registro en el hotel fue casi una experiencia sadomasoquista) y a veces eleva un poco su tono de voz, algo que se repite cuando gime o jadea. Nada que no se puede corregir o paliar.

Lo interesante es que, a pesar de que la follada fue buena (la dama sabe), salí con ganas. Y H. tenía ganas, y además quería disculparse. Y ahí llegó una de esas situaciones cómicas que a veces protagonizo.

Ella tuvo un impulso imposible de frenar por disculparse de un momento un tanto desafortunado que tuvo. Quiso explicarse y yo lo contrario, porque se sinceró hasta llegar a un punto embarazoso, aunque absolutamente necesario. Digamos que se disculpó más allá de lo necesario. En fin, por suerte todo acabó bien, los dos nos explicamos y aclaramos dudas para, al final, terminar riendo como de costumbre.

Y follamos. Las ganas con las que salí de la cita anterior se multiplicaron, de manera que la follada fue olímpica. Me sacó unas ganas tremendas y eso la excitó mucho, así que follamos hasta quedarnos sin fuerzas. Su coño ardía y mi polla también, pero aún hubo ocasión para joder ese culo precioso que tiene y correrme ahí dentro.

Fue un gran encuentro porque pude valorar su deseo y el mío, y los dos salieron bien parados y el desastre se ha evitado. Eso sí, ayer le descubrí un pequeño problema a H.

Nunca pensé que pudiera decir esto, pero por fin he hallado una dama que supera a mi Dama de los Pies Fríos. Me quedé a dormir y allí pude comprobar que H., además de dar unos maravillosos abrazos de buenas noches, cariñosos y mimosos, tiene los pies helados. Gélidos.

Es tremendo.

Gros bisous,
J.

15/05/2018

Hoy he estado tomando algo con una de las “propuestas” de François. Aunque no creo que haya encontrado una amante, estoy seguro de que he ganado una amiga.

Sara tiene una personalidad muy peculiar, con un carácter fuerte y un sentido del humor que va desde lo casi infantil hasta el humor negro más devastador posible, lo que hace hablar con ella algo complicado, porque las carcajadas se suceden y no dejan demasiado espacio para la charla. Es un cielo de mujer y te hace sentir cómodo al momento a su lado. La verdad, me ha encantado. Nos lo hemos pasado tan bien hablando de mil cosas que nos hemos olvidado de mencionar el motivo principal que nos ha llevado allí: follar. Así que hemos quedado para otro día y seguir hablando.

En lo que a físico se refiere, no es un bellezón. De hecho, tiene algunos kilos de más encima, pero, sospecho, eso redunda en su favor, porque simplemente reafirma su personalidad. Eso y sus dos enormes tetas, motivo de mil bromas suyas y unas cuantas mías. Ah, y su culazo. Dios, detrás de ese culo se puede esconder un batallón de tanques.

Se define como totalmente bisexual, amante del sexo a granel, de los tríos y de las pollas negras. Sospecho que me dejo algo… En fin, que es una dama todoterreno. Y con un enorme sentido del humor, como ya he dicho.

Y esta noche tengo algo que, me temo, va a terminar mal. Es una cita con otra “recomendada”, a la que identificaré como PRS. Sólo lo que ha costado encontrar un hueco en su agenda que fuera compatible con la mía ha sido agotador, de manera que, cuando al final hemos visto que hoy por la noche era la única oportunidad para vernos, ella, exasperada, ha soltado:

-Vale, conoces el hotel R.? -como si me hubiera preguntado cuál es la capital de Francia, para entendernos-. Pues vale, quedamos allí directamente. Yo llevaré condones, tú también trae, por si acaso.

Ni café, ni charla de presentación ni nada. Ah, el romanticismo moderno…

Siendo sincero, este tipo de citas en las que se queda para follar directamente sin preámbulo alguno suelen terminar mal. Al menos conmigo. Crucemos los dedos…

Gros bisous,
J.

14/05/2018: francesadas

Hoy François me ha presentado a su último ligue, Alejandra, una colombiana de treinta y tantos y pelo corto rojizo (teñido, probablamente), simpática, de carácter fuerte (poco sutil, desafortunadamente) y luego se ha animado a decirme que tengo que conocer a una serie de mujeres próximas (incluida Alejandra) a él y a amigos liberales suyos.

Con mucho gusto he optado por decirle que tengo una agenda que llevo en el bolsillo, no la agenda telefónica, pero el galo era presa de unos de sus habituales arranques de entusiasmo y estaba lanzado. Y yo le dejé hacer, porque me parece de mala educación cortar en seco a otra persona.

Y ahora me encuentro intercambiando mensajes con una amiga suya, PM, que me tiene intrigado por la falsa modestia que intuyo tras sus palabras. Sospecho que esto va para largo.

Gros bisous,
J.