25/03/2017 (3)

La gente habla y piensa a todas hora sobre el sexo porque no tiene ni puta idea de lo que es eso. Se hacen fotos sexys, hablan sobre lo que les gusta hacer y que les hagan, compran libros y leen lo que otros dicen que es el sexo para aprenderselo de memoria y repetirlo luego.

Todo porque, repito, no tienen ni puta idea de lo que es el sexo.

El sexo es algo más que lo que se hace la cama, que es una parada más de un largo viaje.

Y dicho esto, espero haber demostrado que yo tampoco tengo ni puta idea de lo que es el sexo.

Gros bisous,
J.

25/03/2017 (2)

Resumiendo: por la tromba de agua, con truenos y relámpagos que cayó sobre Barcelona, el trayecto, que debía durar unos veinte minutos, se convirtió en una odisea de tres cuartos de hora, con giros y regiros y un taxista abochornado que se disculpó mil veces por todo.

No, no pintaba bien aquello.

Llegamos a su cara un poco mojados, algo irritados por la odisea urbana y, por ello, optó ella por sorprenderme, sacando a la palestra la técnica de relajamiento a la que me introdujo mi pervertidora, la Dama de los Pies Fríos. Tras comprobar las diferencias de carga entre una y otra y comentarlas (faltaron las cervezas, reemplazadas por chupitos) y relajarnos, empezó a sobrarnos la ropa, por lo que pasamos a su cuarto, a seguir con la distensión, que se tensó de otra manera y en otras partes corporales.

Me sorprendió gratamente, pues demostró, además de ser un maravilloso animal sexual, tener ese punto de ternura que no me hace sentir una máquina, combinando el sexo puro y duro con otros momentos de mayor suavidad. La follada, aún así, fue muy intensa y, cuando hacia las tres de la mañana paramos para descansar, mientras comentábamos lo sucedido (todo), ella debió intuir el hilo de mis pensamientos más insondables y arcanos y me dijo algo que me sorprendió (y que me encantó) profundamente: dado lo desagradable e inhóspita que estaba la noche, me ofreció que me quedara a dormir, pero con una condición.

Que, al despertar, le llevara el desayuno a la cama.

Gros bisous,
J.

25/03/2017

Ayer fue una de esas citas que se presentan apocalípticas y lo terminan siendo, pero no por lo que parecía.

Llegar al restaurante bajo una tromba de agua tiene su guasa, sobre todo si uno no usa paraguas. Así que practiqué los 100 metros lisos al salir del taxi camino del loca y, oh milagro, ni me llevé por delante a ninguna ancianita ni resbalé en el mojado suelo. Empecé bien, si señor.

La dama llegó tarde. La lluvia hizo estragos en la circulación. En su defensa diré que me informó puntualmente de su retraso y de su avance, de manera que al final su tardanza adquirió visos comicos y, cuando llegó, los dos ya teníamos la risa floja.

La hilaridad me duró poco. Lo que tardé en alarmarme al comprobar que, efectivamente, no me acordaba de ella. Peor todavía, no me resultaba familiar en absoluto. Mencionaba cosas que yo le había escrito, que me sonaban muy familiares por ser mi fruto de mi inimitable estilo, pero yo no acertaba a identificarlas. En fin, por suerte la cena borró las dudas y, ya que el pasado se mostraba harto elusivo, me concentré en el presente, que lucía una deliciosa sonrisa y un prometedor escote.

La tormenta hizo desaconsejable proseguir con nuestros planes y, hacia el postre, comenzamos a barajar posibilidades. “En tu casa o en la mía”. Optamos por la simplicidad y ser prácticos: la que estuviera más cerca. Y resultó ser la suya.

Gros bisous,
J.

24/02/2017

Hoy voy a tener una cita con una dama a la que conocí recientemente. No es liberal, como ella misma se confiesa, sino “sexual”. Bien, cada uno se pone la etiqueta que más le gusta o con la que más a gusto se siente, así que no me parece mal.

Estoy ligeramente sorprendido porque no consigo recordar nada de ella. Tengo en mi agenda la fecha de nuestro, hasta la fecha, primer encuentro. Ojeo los pocos emails intercambiados y ahí están sus letras y sus vivencias. A la memoria me viene el momento en el que entré en la cafetería donde nos encontramos. Pero todo lo referente a ella es un completo vacío. No hay nada. No recuerdo nada.

Bueno, supongo que hoy se ocupará de llenar ese hueco… y yo de llenar otros.

Gros bisous,
P.

22/03/2017

Aún no me he ido a dormir y no creo que lo haga ya. Anoche recibí una llamada de una antigua conocida, que prefiere permanecer en el anonimato, y he pasado la noche con ella en uno de nuestros viejos “refugios”.

Es curioso como, a pesar de las diferencias que nos separaron en el pasado, el entendimiento y el deseo surgieron de inmediato y nos hemos pasado toda la ncohe en los brazos el uno del otro. Es lo bueno de estar con una persona con la que la compenetración es simple y sencilla, lo que me hace pensar en otro tema que traté hacer unas horas, casi parece hace cinco minutos.

El vicio, el deseo, el sexo, todo eso es lo que nos une. Así, dejando estos ters pilares levantando la estructura, así podemos estar. De otra manera, ya lo vimos, es imposible. Pero en la cama funcionamos de maravilla. Me he dado cuena de que a ella es a la única mujer a la que permito que juegue con mi culo como ella lo hace. Que otras exploren y se acerquen, vale, pero a ella, sólo a ella, le dejo adentrarse tanto. Tal vez a R., mi británica loca, le permito algo parecido. Hablando de culos, ella ha desarrollado una pasión por el sexo anal y una capacidad “absorbedora” que me ha vuelto loco.

Estuvimos hablando y hablando y hablando una hora y dos, no se, no miré el reloj. Yo no estaba precisamente en el más dialogador de los modos, no por ansia sexual, sino por otros motivos, y al llegar, pese a la brisa que me refrescó el rostro por el camino, estaba aún algo irritado. Por suerte, su peculiar manera de ser acabó haciendome reir. Al final, todo mi mal humor se convirtió en humo (Dama de los Pies Fríos approves, seguro). Relajado y cenado (un pequeño tentempié), hacia la una de la mañana comenzaron los juegos, que siguieron, con diversas paradas, momentos para la charla y otros para los mimos, hasta hace un par de horas cuando al final, agotados, nos detuvimos. Ella ha dormido algo, yo no he podido. No tengo sueño.

Ahora, en casa, dudo de si tomarme un café en taza o directamente en vena. En fin…

Gros bisous,
P.

21/03/2017

Maman ha logrado sorprenderme, la verdad. Y yo a ella, me temo..

Su regalo ha sido una comida en un elegante restaurante barcelonés y una chica. Guapa, inteligente, simpática y que incumplía un número de mis reglas no escritas. La principal ha saltado en cuanto la he visto, porque me he sentido, lo prometo, como un asalta cunas. Tan jovencita, tan tierna… y con una mirada de hija de la gran… Bretaña que asustaba. Así que, tras los intercambios de saludos y yo pensar “que hace un chico como yo en un sitio como éste”.

Cuando me ha dicho su edad (23 dulces añitos -1-) una parte de mí ha maldecido internamente a los hados y al sentido común de Maman, pero no a mis reglas. Si las tengo es por algo. Así que nos hemos puesto a hablar mientras encargábamos la comida y me ha explicado su bagaje liberal (para su edad, no está mal) y cómo había terminado sentada delante de mí: a través de mon père noir (pedazo de… galo).

Pronto se ha extrañado la chica cuando la conversación ha tomado un carácter completamente convencional y yo contestaba tirando balones fuera a sus indirectas eróticas. Al final, lógicamente, le he dicho lo que pasaba: “te saco veinte años, y eso está por debajo de mi umbral de tolerancia“. Se ha sentido algo perpleja, juraría que un punto ofendida, pero ha tenido el buen seso de no demostrarlo delante de mí.

Sí, le he dicho que no a una chica… que podría ser mi hija. No, aún hay cosas por las que no paso. Por suerte. Pero mañana tendré un regalazo fantástico (si no se tuercen los hados) y, la verdad, no puedo quejarme…

Gros bisous,
P.

20/03/2017

Maman sigue sin soltar prenda de lo que quiera que está planeando para sorprenderme mañana. Me impresiona tanto tesón y, a la vez, me irrita tanto secretismo. Lo que hoy me ha dejado ir es que es algo que no he hecho todavía (pues mira, hoy me he desvirgado en otro campo -de mi vida clarita- que todavía no había explorado) y que seguro, seguro, seguro me va a encantar, porque es algo que yo no he hecho aún y que, a priori, no entra en mis prioridades.

Bueno, ya veremos.

Mientras, la Dama de Agua me sigue sorprendiendo y fascinando, sobre todo cuando veo que la he pervertido un poco. En realidad, sólo le ayudo a descubrir que puede ser tan libre como ella misma desee ser. Tiene potencial, sólo ha de dejarlo brotar.

Aunque, lo confieso, la idea de pervertirla me hace sonreír…

Gros bisous,
J.

19/03/2017 (2)

Maman me ha dado una pista sobre lo que me prepara para mi cumpleaños, el próximo martes: es “algo sexual, pequeño y novedoso” para mí, “rozando lo prohibido y muy, pero que muy morboso”.

La verdad, me ha dejado muy intrigado. ¿Novedoso para mí? ¿Prohibido? ¿Morboso? Francamente, no se me ocurre nada que reúna esas tres características. Por supuesto que hay mil cosas que no he probado todavía, y muchas más prohibidas (si lo son, así seguirán, sin probar), pero no se me ocurre nada. No tengo ni idea. Estoy a oscuras respecto a sus intenciones.

Hablando de regalos.

La Dama de Agua me ha hecho un regalo magnífico, que me hace sentir que confía en mí, lo que me llena de orgullo y de responsabilidad, por supuesto. Me encanta esta dama, me entusiasma y, como diría quien yo me se, me “emputece”.

Gros bisous,
J.

19/03/2017

Acabo de librarme de un destino espantoso peor que la muerte: una comida familiar. Con algo de suerte y habilidad verbal por mi parte, lo he logrado reducir a un tapeo informal. Que susto.

Por otra parte, tengo la extraña sensación de que el destino y yo estamos realmente inspirados a la hora de conocer “locas del coño”. Últimamente esa impresión es la que tengo tras algunas citas y, sinceramente, añoro a mi británica ninfómana. Al menos con ella soy consciente de que “locura” es de las buenas y disfrutables.

Maman ha llamado para anunciarme que voy a tener una sorpresa. Miedo me da…

Gros bisous,
P.

17/03/2017

Ayer, día 16, ví a la Dama de los Pies Fríos bajo una luz que sólo unos pocos afortunados tenemos el lujo de apreciar. Y la emoción, por lo vivido, visto y disfrutado, me tiene todavía con la piel de gallina. Además, sigo aplicándo algunas cositas que llevo aprendidas con ella, y estoy disfrutando de la vida un poco más. Con ella, desprenderme de pesos muertos resulta muy fácil y enriquecedor.

Esta noche he tenido una cita con una amiga de Lady J., por recomendación de ella. Está casada, su pareja le da carta blanca a la hora de ser liberal, y ella lo disfruta “con moderación”. Me ha sorprendido la seguridad de ella respecto a las “tragaderas” de su marido, pero todavía más la claridad e sus objetivos: divertirse, cómo y con quién.

Se describe como una “liberal light”, en comparación (u oposición, la lectura es ambivalente) a Lady J., lo que me ha dado motivo para reflexioanr sobre la naturaleza de las amistades liberales y llegar a la conclusión de que mi caso con Maman es extraordinario.

La cena ha ido bien, ha sido divertida, y, además, he causado buena impresión a la dama, que, a su vez, me dejado un grato sabor de boca, metafóricamente hablando.

Gros bisous,
P.