14/08/2018

Mi éxito ha sido mejor de lo esperado. Tanto que he tenido una epifanía mezclada con un dejà vu que me ha hecho retrotraerme al comienzo de mi relación con mi sevillana y ver que iba camino de repetir la historia, eso sí, eliminando el problema de la distancia.

Así que he dicho que no. Me he sincerado y he confesado la verdad a la Dama (esto empieza a parecer una costumbre… Cada lunes igual): que ya había ido por ese camino y no me apetecía repetirlo.

Incluso entonces la suerte ha seguido sonriendome, pues la Dama se lo ha tomado bien e incluso me ha pedido algunos consejos (Destino… Te odio).

Aún me veo buscando una pareja liberal para que ella se estrene con su novio…

Que va… Es broma. Quien quiera peces que vaya al rio y se moje.

He hecho lo correcto, sí. Espero que no se vuelva costumbre…

Gros bisous,
J.

Recapitulando.

Quería empezar de cero. Tabula rasa. Quemar lo que una vez adoré y adorar lo que quemé en el pasado.

Pero no puedo. Tengo que cerrar puertas a mi manera. Y algunas se me resisten. No importa. Hoy ya he decidido como librarme de un lastre.

Lo que sí importa.

H. tiene algo que hace que me rinda a ella, y aunque disfruto de ello y con ella, soy consciente de que esto no puede llegar a buen puerto. A ninguno, de hecho, ni bueno ni malo. Nuestro principio es también nuestro final. Si eso tiene que suceder, si esto se ha de acabar, lo hará cuando sea el momento, así que no importa. Disfrutaré de está perversión hasta la hez, hasta que el dolor sea insoportable y supere al placer, hasta que verla me provoque más odio que deseo.

Lola. Su trayectoria vital es diferente a la mía. Apunta a otra dirección, pero por el momento tenemos proyectos comunes. Así que mientras duren estos, seguiremos así, disfrutando juntos. Pero la dosificaré. Quiero que sea mi oasis, mi refugio, mi Edén. Quiero beber de ella hasta la última gota en cada encuentro y poder a volver a encontrarla llena en la siguiente cita.

Mi sevillana. Mi niña, mi amor, mi deseo, mi dueña, mi sueño imposible. Sus visitas son una tortura para los tres. Ella no puede hacer más, él sigue con sus eternos problemas de inseguridad y yo ya no me conformo con las migajas. Lo quiero todo o nada. Y ella no puede dármelo. Así que es nada. Por ello el final ha de llegar para evitarnos sufrimientos innecesarios. Aunque duela.

Mi proyecto. Mañana mismo. Será una jornada laboral maratoniana que exigirá un gran esfuerzo mental y físico, pero, si Venus quiere, tendré un momento para jugármelo todo a una carta. Y eso, un momento, es todo lo que necesito. Porque si se da esa oportunidad, ya habré ganado. No me hará falta ni decir palabra. Todo lo que diga será innecesario porque si ese momento los astros se ponen de mi lado y me dan esa oportunidad, ya habré triunfado.

Vamos a hacer que el universo arda.

Gros bisous,
J.

13/08/2018

Anoche coseché una de mis derrotas personales más deliciosas de toda mi vida. Fui a ver a H. con el expreso deseo de poner fin a esta tortuosa relación y me salió el tiro por la culata. Literalmente.

Desde el comienzo todo empezó a ir mal. O bien, dependiendo del punto de vista. H. estaba razonable, sensata y tranquila, tal y como solía ser antes de estas semanas caóticas que llevaron a decidir terminar con ella. Pero las cosas no son siempre blancas o negras, y el matiz de grises es interminable.

A los diez (10) minutos ya supe que yo había perdido. Todo era tan normal y sus explicaciones tan sensatas que pensé “bueno, podría darle un indulto… hasta su próxima cagada, que llegará“. Y aquí ardió Troya. “Ahora” (es decir, anoche) “está sensata. Mañana… mañana podemos estar todos muertos. Así que nada de proyectarse al futuro.

En ese momento ella triunfó con una jugada maestra (espero que sin darse cuenta). Hizo algo que, normalmente, me sienta como una patada en la boca del estómago: sacó las fotos de las vacaciones (LO ODIO).

Ha pasado una semana de descanso por la Costa Brava y tenía fotografías para parar un tren. Pero las que me cautivaron fueron la serie de la playa, en la que ella, tomando el sol en una playa nudista, resplandecía como una diosa. Y eso provocó una sonrisa en mis labios y que me empezara a reblandecer. Soy así.

No, no sonreí por verla desnuda, sino por la sensualidad natural que emanaba de ella y, sobre todo, por una en la que se la veía riendo a carcajadas. El gesto de la boca abierta en plena risotada me cautivó, porque me transmitió su alegría en ese momento. Y esa alegría la transformaba en una auténtica belleza, aunque sea la más común de las semi-diosas.

Eso cambió mi plan original, porque la conversación siguiente me devolvió a una H. pletórica, segura de sí misma y sin el caos que había sido la norma en su comportamiento de las últimas semanas. Así que hablamos. Y hablamos. Y hablamos. Y mi plan se fue disolviendo poco a poco, mientras su mente empezaba a brillar con su habitual fuerza… hasta que se levantó, me cogió de la mano y me llevó a su cuarto.

Encontrar las palabras exactas que decir cuando se quedó desnuda frente a mi y sus redondos senos se me quedaron mirando fue una de las tareas más difíciles que jamás haya acometido. Y fracasé olímpicamente, porque ni lo intenté. Simplemente usé la boca para lo lógico: comerme esas suculentas tetas.

Cuando me puso las piernas sobre los hombros antes de que la penetrara con todas mis ganas, se me escapó una pequeña carcajada, que ella, supongo, interpretó como muestra del placer que me invadía. En realidad, me estaba riendo de mi debilidad, de mi incoherencia y de mi volubilidad/pragmatismo.

Y de que, malgrè tout, en ese momento tan curioso tuve una idea que pueda hacer viable seguir esta peculiar aventura con esta dama tan extraordinaria.

Por ese culo, esas tetas y esa sonrisa… lo que haga falta.

Así estoy hoy, que no tengo fuerzas para nada.

Gros bisous,
J.

12/08/2018

Los planes de ayer se fueron al garete antes incluso de concebirlos. Antes de salir de casa ya había cambiado de idea y me fui a buscar a Lola con un propósito diferente. De repente no me siento capaz para según que cosas en estos momentos.

Le propuse algo muy simple. Mantener la primera parte (cena) y luego improvisar. Y eso hicimos. La noche se llenó de repente de posibilidades. El vacío desapareció y, de repente, todo era posible.

Probamos diversos lugares. En uno de ellos, una disco de moda de Barcelona, ella encontró un chico y me dijo que le tentaba mucho. Yo, celebrando mentalmente lo que podría ser un gran avance para su mentalidad, la animé a que se fuera con él, porque ella tenía algunos reparos, pues no quería dejarme a mi albur y tenía un trío en mente. Pero anoche no era noche de tríos.

Poco después, apenas había recuperado la copa de la barra donde la apoyé para hablar con ella, con la sonrisa todavía en los labios y el sabor de los suyos en mi boca, una mujer se acercó a hablar conmigo (lo de hablar es algo poético, dada las circunstancias sonoras)… y unas cuantas copas después terminé en su casa.

Era una mujer de dura belleza, larga melena oscura y muy buena figura. Elegante, con una sensualidad retadora, palabras justas pero exactas y la sombra de un anillo en el dedo fatídico.

El resto, como dicen los poetas, fue historia. ¿Como van a caber tantos besos en una canción?, que cantó Joaquín Sabina.

Gros bisous,
J.

11/09/2018

A veces me sorprende la capacidad humana para ofenderse con cosas que ni le van ni le vienen. Ah, la hipersensibilidad.

En este preciso instante, TENGO UN MALDITO ATAQUE DE INDECISIÓN que no se acaba. Por un lado quiero seguir adelante con el plan original (ir a mi club favorito) pero a la vez tengo una PUÑETERA ALARMA encendida en mi cerebro diciéndome algo como

“Todavía no estás preparado, pequeño”.

Y si algo me revienta en esta vida es tener que admitir que no estoy listo o no puedo hacer algo. ME JODE COMO NADA EN ESTA PUTA VIDA.

En fin, hasta aquí el momento de ira.

Resumiendo, intuyo que estoy en la dirección correcta peeeeeeeeeeeeero por la carretera equivocada. En fin, no importa la ruta, sino el camino y todas esas cosas.Si tengo razón y mi intuición no se equivoca, posiblemente hoy comience a hacer camino.

Y si no… ya lo haré mañana.

O pasado, que no hay prisa.

Pero hoy follo, pase lo que pase. Faltaría más, que tengo unas ganas locas de joder que no me cabe el rabo en los pantalones y lo tengo que llevar por encima del hombro, bandolera-style.

Una de las ventajas de una de mis peores debilidades, ese inefable pesimismo, me ha hecho cavilar un par de planes alternativos. No creo que hagan falta, pero nunca se sabe. Lo malo es que si hace falta uno de ellos, perderé a una gran dama, y si hace falta el segundo, a otra dama.

En fin, que espero que no haga falta tirar del plan C y mucho menos del D. Del B, como mucho, que es el que sospecho que aplicaré al final. Y si sale bien, perderé a tres mujeres pero ganaré el cielo.

¿Quién dijo miedo?

Gros bisous,
J.

10/08/2018

Ayer pasó algo raro. Hablé con H. (una parte de mí no está por la labor de consignarla al olvido), que me comentó que, por enésima vez, lo está intentando con uno de sus amantes favoritos. Y, por si acaso, con otros dos. No sabría decir si es cobarde o pragmática, pero desde luego es admirable por el tesón que pone en una empresa de antemano perdida, pues ninguno de los tres le puede dar lo que busca (un soltero empedernido y más errático que yo, un casado aburrido con demasiado tiempo libre y pocos arrestos y, por último, un eterno aspirante a encontrar su media naranja que vive aterrorizado por sus propios sueños). En fin, es su tiempo y sus energías las que malgasta.

H. se interesó por mis planes y al saber que planeo una escapada liberal con Lola, preguntó si algún día haré algo similar con ella. Para mí resultó una auténtica sorpresa, pues, entre mi cambio de destino y que la noto algo retirada, no pensaba que ella fuera a contar conmigo con algo más que para tomar un café y poca más.

Y ahora me sale con esto.

Bien, vamos a lo práctico. ¿Quiero ir con ella de expedición a mi club favorito? Sí, me apetece por diversos motivos. Incluso sexuales.

Gros bisous,
J.

09/08/2017

Hoy Alia se ha presentado en el lugar correcto pero en el peor momento, así que me ha tocado improvisar, aunque en vano, pues su hermana nos ha visto juntos y no le ha gustado nada. Supongo que más tarde tendré una charla con ella. En fin, lo hecho, hecho está.

La follada con Alia ha sido magnífica, energética, sudorosa y pegajosa, porque la dama pone toda la carne en el asador, pero no me gusta su estilo. Tampoco pasa nada. Si vamos quedando, supongo que me iré acostumbrando a ella.

Es un vendaval sin control, un exceso de la carne. Tengo la sospecha de que podría exprimir a seis hombres a la vez y pedir más todavía. Ahora la clave está en mantenerla alejada de la cama y vestida el suficiente tiempo para poder entenderla un poco.

Por que sí, follando es una bestia, pero eso, a la larga, cansa.

De hoy me quedo con las carcajadas que se nos han escapado al quedarnos pegados por el sudor. Durante un par de segundo ha sido un momento aterrador, pero los minutos siguientes han sido hilarantes.

Gros bisous,
J.

08/08/2018

Lola me ha propuesto ir este viernes o este sábado a uno de mis clubs liberales favoritos. Pero lo cierto es que eso me produce una gran pereza. Además, una intuición me dice que es una mala idea. En fin, tengo un par de días para pensarlo. Seguramente lo deje para el viernes.

He tenido un desliz, por cierto. He coincidido con un vecino en el ascensor. En la charla insustancial y breve, me ha comentado que se acerca el cumpleaños de su mujer y que pensaba en regalarle algo especial, algo sexy y sensual. Ha mencionado el par de sex shops que tenemos por los alrededores y yo he pensado que se trata de una soberana cicatería y le he propuesto que la lleve a un club liberal, pues allí tendrá todo lo sexy y sensual que pueda soñar.

Sospecho que he hablado demasiado. Bueno, no importa mucho. Que se devane los sesos pensando en si se atreve a dar ese paso o no. Por el momento, cualquier descubrimiento que pueda haber hecho sobre mí queda en segundo plano. Ahora mismo, me apuesto algo, estará demasiado fascinado considerando sus fantasías y posibilidades como para acordarse de nada más.

De todos modos, tendría gracia que lo haya pervertido y, a través de él, a su mujer. Todo un logro.

Gros bisous,
J.

07/08/2018

Esta mañana, aprovechando que tenía libre, he ido con The One para reaprovisionarme de suministros con el que seguir con mis deberes de mejora de manos de mi Maestra, esa diosa que camina entre mortales como yo.

Ahora que me fijo más, descubro pequeñas cosas suyas. Voy componiendo un mosaico en forma de puzzle que me va haciendo entenderla más, y con ello admirarla. Es simplemente una mujer única. Me apiado de todos aquellos que sólo se queden en su superficie. No todos estamos llamados para lo mismo.

Luego he quedado con Alia, y hemos tenido un encuentro breve, intenso, muy sexy y tremendamente frustrante para mí. He tenido el lujo de follar su culo, un gran y bello ano enmarcado entre dos hermosas nalgas; y he podido darme un banquete con sus tetazas, pero no me he corrido ni a tiros, esa cosa que a veces me ocurre, y la dama se ha pensado que no he disfrutado el polvazo.

Esa manía que tienen algunas personas de suponer que no hay goce posible sin una corrida…

Ha sido frustrante porque no ha habido manera humana de hacerle entender que sí, que he gozado mucho, sobre todo cuando se ha autoempalado ella sola mientras me montaba. Pero esas manías finales por conseguir que me corriera ha sido algo enervante para mí.

Bueno, la próxima vez será mejor, ya me ocuparé de ello.

Gros bisous,
J.

05/08/2018 Filólogo sexual

Soy licenciado en cierta filología, en cierto lenguaje humano que no viene a cuento ahora mismo. Pues hoy he comenzado a ser filólogo sexual.

El sexo no es mero deseo, sino que es un lenguaje, la manera más íntima con al que dos personas se relacionan. Con esta idea en mente, podemos olvidarnos del sexo como algo peligroso, algo a reprimir, y replanteárnoslo como una (otra) mforma expresión humana. El gesto sexual entonces se convierte en lo que se quiere expresar.

El sexo ya no es algo meramente biológico, como medio de placer, sino en su intencionalidad emocional, psíquica y expresiva. De hecho, toda conducta sexual siempre es una expresión de una relación. sea en el respeto o en el desprecio, en la protección o en el dominio, en el abandono confiado o en el engaño.

La sexualidad pone en juego las potencias emotivas más vitales y potentes de la persona. Por ello, su lenguaje está marcado por elementos conscientes e inconscientes. Pero, además de la palabra, el lenguaje sexual necesita el intercambio sexual, pues es la forma de comunicación más directa y sincera. Puedes fingir un orgasmo, pero no que la piel se eriza ante una caricia.

Dependiendo del marco y las personas con las que interactuamos, cambiamos nuestro registro, nuestra temática y nuestro lenguaje. Voy a intentar estudiar su equivalente sexual analizando cómo son mis encuentros con Lola, H. y mi Vecina Cachonda, a la que, a partir de aquí y de ahora, llamaré R.

Gros bisous,
J.