20.01.2019

Ha sido sensacional. Un goce en el marco de su culo, que domina aún mi visión, como si se hubiera quedado ahí impreso a fuego. Ese redondez mítica, palacio del goce protegido por esas tiernas puertas gemelas.

Cómo me ha follado. Cómo la he follado. Que manera de follar.

Sus ganas atrasadas han resultado una sorpresa agotadora y exigente. Ha demandado ser follada como una puta, como una zorra, y como tal la he jodido. Su culo está mejor que nunca, por fuera y por muy adentro. Y luego ha querido que la amara con toda mi ternura y parte de la del universo. Y así una y otra vez. Y otra.

La pasión y el deseo han presidido y dominado el encuentro. Todo ha quedado reducido al nivel primordial sexual. Por sobrar, han sobrado hasta las palabras. Se ha mojado tanto y tantas veces que podríamos haber bautizado con todo su flujo a un batallón de libertinos y libertinas.

Y no estoy tan cansado como me esperaba, aunque debería de estar exhausto.

À bientôt,
J.

19.01.2018

Me he encontrado con la dama que conocía hace cinco días en el metro y hemos tenido una peculiar conversación que, partiendo de un incidente de la vida política nacional, nos ha llevado a hablar de sexo: es lo que pasa cuando haces un paralelismo entre lo que pasa hoy en España y lo comparas con lo acaecido a comienzos del siglo XX, que sale a colación Alfonso XIII y su colección pornográfica, que te olvidas de la política y te vas por los senos de Úbeda. Sí, ya se que son cerros y no lo otro.

De repente un soplo de viento helado ha provocado que los dos nos estremecieramos (hacía un sol demasiado bueno como para no sentarse en una terraza a tomar algo) y, por obra y gracia del viento, los pezones de ella han quedado de manifiesto por la acción del frío, y yo he tenido que hacer un pequeño esfuerzo por apartar la mirada, pues, ya fuera por capricho del destino o del frío o de ambos, lo que se marcaba en la ropa era, pura y simplemente, hermoso. Que yo me haya levantado pensando en tetas sólo ha servido para que me costara más apartar los ojos.

Ella, que se ha dado cuenta, ha sonreído ligeramente y ha seguido hablando como si mis ojos no se hubieran ido de excursión por su cuerpo. La conversación ha seguido entre cervezas y un par de pinchos de tortilla y de queso hasta que al final, nos hemos despedido.

Cuando se iba, me ha preguntado algo que me ha dejado con una sonrisa en la boca y un montón de ideas:

-Oye, ¿tú conoces algún sitio tranquilo, poco ruidoso, en el que se pueda comer y hablar como Dios manda?

But of course, my lady…

À bientôt,
J.

18.01.2018

Anoche Tina y yo estuvimos tomando unas tapas y charlando. De repente, a ella le entraron ganas de proponerle a una chica negra que estaba tomando algo en la barra que se viniera a hacer un trío con nosotros. Y dicho y hecho, se fue a charlar con ella… y regresó con las manos vacías. La chica era simpática, me dijo, pero no le interesaba su oferta.

En algún momento se me ocurrió la idea. Ya que mi germana amiga es tan amiga de tríos y gangs bangs, le sugerí que pensara a lo grande y monte una orgía. ¡Le encantó la idea! Vamos, se le iluminó la cara. Como si se acabara de follar a los tres reyes magos y a sus pajes.

Sospecho que he creado un monstruo…

À bientôt,
J.

17.01.2018

Esta mañana Criss me ha regalado una hora de delicioso placer interminable. Y, sin embargo, me he quedado con hambre. Me ha montado hasta clavarme en la cama, he devorado sus tetazas hasta que me ha dolido la mandíbula, la he follado a cuatro patas hasta casi caernos de la cama por las embestidas.

Y sin embargo, me he quedado con hambre. He disfrutado, el placer ha sido delicioso, sobre todo cuando he visto su goce en sus orgasmos. Sus gemidos me llenan de un disfrute imposible de describir con palabras, su placer intensifica el mío. Aprieto su culo con mis manos cuando me cabalga para sentirme todavía más dentro de ella, la estrecho junto a mí para notar su cuerpo pegado al mío y sentir su aliento en mi piel cuando sus gemidos se encabalgan en rápida sucesión. Disfruto al ver el deseo chispeando en sus ojos y como acelera el ritmo para provocar otra vez su goce y llevarme al mío. Me regodeo de lujurioso placer al escucharla gemir cuando mis labios juegan con sus pezones.

Pero me he quedado con hambre. Tengo una idea dando vueltas en mi cabeza. Me la guardo para comentársela a mi Dama delos Pies Fríos, pues es otra vuelta de tuerca a un tema que ya hemos tratado alguna que otra vez, aunque en esta ocasión con un matiz diferente.

À bientôt,
J.

14.01.2019

Viajando en el metro con Lady J. he conocido a una mujer muy interesante. Según J., esa dama me estaba mirando atentamente. “Te está tasando“, me ha dicho- Yo, para variar, no me enterado. Suele pasarme cuando estoy concentrado en un tema, y J. me estaba dando motivos para reflexionar. Luego J. se ha bajado en su estación y yo he seguido mi camino, observando discretamente a la dama. Aprovechando que he cedido el asiento a una mujer mayor, me he quedado de pie al lado de la desconocida hasta que se ha quedado un asiento libre justo a su lado. Entonces, el azar se ha puesto de mi lado con su peculiar estilo habitual.

Cuando iba a sentarme, un vaivén del vagón me ha lanzado sobre ella, de manera que he aterrizado de medio lado sobre sus piernas, en cuyas rodillas he apoyado mis manos para evitar estamparme del todo o algo peor. Y a costa de esto han salido las primeras palabras, las primeras miradas directas y así hemos entablado conversación.

Tiene cuarenta y pocos años, de mi misma altura, delgada y buena figura, buena conversadora y muy simpática.

Al descubrir que nos bajábamos en la misma parada, confieso que mi columna vertebral se ha estremecido con un delicioso escalofrío, y más cuando ella, siguiendo con nuestra conversación, me ha propuesto tomar algo. Así nos hemos pasado unas dos horas de charla, hasta que ha llegado el momento de hacer la comida, con el dejà vú consecuente.

Y mayor que ha sido mi delicia cuando, al despedirnos, ella ha tomado la calle paralela a la mía, pues, oh coincidencia, vive a dos o tres travesías de la mía… montaña arriba. Ahí se me ha congelado la sonrisa un poco, hasta que ella me la ha hecho revivir con un “hemos de quedar para conocernos más“.

Lo ha dicho con una sonrisa franca, sincera, sin asomo de picardía ni de doble sentido. Y, lo juro por Afrodita, así me ha provocado mayor goce y deseo que si hubiera optado por un zorreo descarado.

Ah, las mujeres…

À bientôt,
J.

El gang bang del 12.01.2019

Aunque desde un punto de vista estilístico, el gang bang ha sido horroroso, y desde uno follador, una puta pena… Sin embargo, para mí ha sido todo un éxito.

Me he sentido bien, he observado, he bromeado, me he reído y hasta he tomado parte como una especie de Mefistófeles sexual en uno de los eventos, cuando he animado a uno de los participantes que se esforzara a fondo con Tina. Al final, al pobre le han faltado fuerzas y sobrado ganas. Por cierto, han participado dos mujeres (Tina y su amiga) y ocho hombres. Yo era el noveno.

Ellas han estado soberbias. El juego lésbico pre-gang ha sido delicioso por el morbo que transpiraban las dos damas. Luego, han disfrutado todo lo que han querido follando a un hombre detrás de otro.

Yo, por mi parte, he estado observando, viendo y sintiendo, dejando que todo fluyera. Y lo que me fluía era sentarme, observar y aprender de todo lo que veía, escuchaba, sentía e intuía. Debo decir que me he llevado un caudal de información, un verdadero tesoro de conocimiento sobre mí.

Debo de admitir que me he reído para mis adentros cuando los hombres se han ido, perplejos al ver que yo ni me he subido las mangas de la camisa. Aunque ellas tampoco han entendido que yo no quisiera follar.

Simplemente, hoy no era el día de follar, sino de aprender.

À bientôt,
J.

11.01.2019

Ya se ha confirmado el día, la hora y el lugar de la gang bang. Esta mañana me lo ha confirmado Tina. Será mañana por la mañana.

Mis planes no han cambiado. Voy a la aventura, a ver qué descubro sobre mí. Perdón si sueno egocéntrico, pero ahora mismo lo que más me interesa de este asunto es ver cómo reacciono, como interacciono y como me siento. Yo. Si el feedback es positivo, será la confirmación de que mi transformación va en buen camino. Si, por el contrario, es negativo, tendré que analizar qué ha ido mal y corregirlo.

Y, por supuesto, volver a empezar.

Las dos damas (Tina y su amiga) me inspiran una gran curiosidad y, por supuesto, deseo. Eso garantiza, de por sí, mi interés. Pero, sobre todo, quiero ver cómo me desenvuelvo. Tengo curiosidad por saber si estoy a la altura de mis expectativas.

À bientôt,
J.

10.01.2019

Tina me ha propuesto participar en una gang bang este viernes. Siento una gran curiosidad, tanto por verla a ella siendo follada por varios como por verme en esa situación en esta nueva etapa.

Me pica la curiosidad y tengo a montones de ella. Por lo que yo pueda pensar, sentir y experimentar. Me interesa sobre todo eso, mi reacción ante el evento. La reacción de este nuevo yo, de este ser que mi Dama de los Pies Fríos ha ayudado a despertar.

Realmente me siento un hombre diferente, nuevo, gracias a ella.

À bientôt,
J.

Sueño

La veo.

Mi Dama de los Pies Fríos.

Con las manos apoyadas en el quicio de la puerta, ligeramente inclinada hacia delante.

Se alza sobre sus zapatos de tacón, una pierna ligeramente adelantada, medias negras corriendo piel arriba para terminar en sus muslos en sendas cenefas de seda. El vientre liso retrocede mientras los senos se adelantan, contenidos por el sujetador, que golosamente los ciñe y se niega a separarse de ellos. Sobre su espalda, la cascada de su melena se desata

Estoy sentado en silencio mirándola. Los largos dedos de su manos rozan con sus uñas el marco. Ella, congelada, mira hacia adelante cuando,

de repente,

se vuelve. Su rostro queda medio oculto por su caballera. No puedo ver su boca, pero sus ojos brillan maliciosos.

Me mira, pero ve a otro.

Da igual, yo la disfruto.

07.01.2019

Deberíamos tener la sana costumbre de no ducharnos después de follar. Y de salir luego a la calle a esparcir ese aroma que lleva nuestra piel por toda la ciudad. Coger el transporte público en hora punta, cuando esté más abarrotado, para que nuestros fluidos sexuales se adhieran al mayor número de gente y así contagiarlos con una urgente necesidad de practicar sexo.

Ir a los cines, a los museos, a los teatros, a las bibliotecas, a las funerarias, a las iglesias, a los supermercados, a los bares, a los mercados, a un campo de fútbol. Esparcir el deseo por todas partes y provocar una epidemia de carácter mundial e irreversible.

Así he salido de mi encuentro con Criss. El mejor polvo de este año y del pasado. Polvazo. ¡Que bueno ha sido, por Dios!

Estaba preocupado, ciertamente, porque esta deliciosa dama me pone a cien, y me temía que todo podía terminar antes de empezar, pero cuando he visto que la dama estaba tan ansiosa y deseosa, que me buscaba con un hambre espectacular, me he olvidado de mis temores y precauciones y hemos comenzado a comernos a besos con una ternura y una delicadeza deliciosas, hasta que pasamos al 69 y el hambre dejó la florituras para más tarde. Su coño es un manjar divino.

Ella se ha corrido muy de prisa (en su opinión, no en la mía), y se ha sorprendido de mi aguante, que ha sido mayor que el de otras ocasiones, para sorpresa de ambos. Entonces hemos adoptado nuestra postura favorita y los dos nos hemos ido y venido unas cuantas veces en total.

Pero el mejor regalo ha sido el sudor que cubría nuestras pieles mientras hablábamos de nuestras cosas y las caricias seguían volando en todas direcciones.

Ah, qué mujer…

À bientôt!
J.