19.02.2019

Hoy me he saltado una de las pocas reglas que no “retuerzo” nunca, la de no mezclar mi vida “oscura” con la “clarita”. Mi dama del sur y su media naranja se han paseado de mi mano por mi ciudad mientras yo combinaba su presencia con mi trabajo. No ha sido para nada difícil.

Y ella lo ha disfrutado como una niña, a pesar de lo desapacible del día, porque tenía a los dos hombres de su vida a su lado. Y nosotros, al verla feliz, rebosábamos alegría.

Hemos hecho planes, y ha sido un contraste ver como él, cuando es serio, se olvida de sus planes grandiosos e imposibles, aunque menos cuando es demasiado realista, porque roza casi un nihilismo enervante. Cuando nos hemos despedido en el aeropuerto, aprovechando una escapada de ella al baño, he aprovechado para darle un par de consejos y otro par de coscorrones al respecto.

A todo esto, mis planes se han ido al garete, como suele ocurrir, y lo que tenía planeado para esta noche al final tendrá lugar con otra dama. Cosas que pasan. KM será quién lo disfrute. Pues adelante. Tengo curiosidad por ver qué pasa…

À bientôt,
J.

18.02.2019

“¿Cómo se deja de amar a alguien, dime?”, me contestó mi dama sureña cuando le dije que no tenía sentido que, en nuestra situación, siguiéramos con este triángulo amoroso, queriéndonos así y sintiéndonos mal porque no podemos darnos más de lo que ya tenemos.

Con el tiempo, le dije. Costó mucho, y al final tengo mis dudas de si los dos tenemos claro lo que ayer quise decir. Nos vamos a seguir queriendo, porque, como bien dijo ella, no se puede dejar de amar a alguien que te ha dado tanto durante ocho años. Y porque no vamos a dejar de vernos, de follar y de hacer todo lo que nos venga en gana. Pero esta tortura, este amor imposible se ha terminado.

Y finiquitado este tema (o algo así), pasamos al sexo. Entre su pareja y yo le regalamos un “sandwich amoroso”, o lo que es lo mismo, un trío con penetraciones dobles varias, que nos dejaron sudorosos y felices. Incluso llegó a tener nuestras dos pollas en el culo a la vez y eso la volvió loca por el goce.

Al final de la noche del sábado, con él completamente fuera de combate, ella y yo nos dedicamos a nosotros mismos hasta las cuatro de la mañana, hasta el último orgasmo, hasta el último beso, hasta quedarnos sin fuerzas… lo que hizo tremendamente complicado que yo, unas horas después, me pudiera levantar para ir al aeropuerto, porque antes, por supuesto, volvimos a follar los dos, apenas amaneció (nos corrimos tanto que no nos acordamos de hacer lo propio con las cortinas), aprovechando que su pareja se había metamorfoseado en un oso en plena hibernación.

La vida sigue.

À bientôt,
J.

17.02.2019

Supongo que tengo este último encuentro con ella demasiado reciente, por eso no encuentro las palabras ni tengo las ganas de usarlas. Apenas unas horas atrás aún tenía su cuerpo junto al mío.

Y ahora ya no estamos juntos y ya no somos más que dos viejos amigos que han renunciado a un sueño imposible.

En fin, voy a dejarlo aquí, porque tanta melancolía me va a provocar un ataque de azúcar… Mira, creo que voy a comprobar si Cris está con ganas de fiesta y, de rebote, preguntarle a Tina si puede organizar una gang bang o un trío para el miércoles…

A las penas, orgasmos.

Sí, dije que Tina salía de mi lista de damas favoritas, pero de la de intereses comunes no dije nada…

À bientôt,
J.

16.02.2016: Fin de una época

Hoy, con mi sevillana, he optado por lanzarme a nuestra última locura. Después de esto, nuestros caminos se separaran definitivamente, aquí, en Palma de Mallorca, ni en su tierra ni en la mía. Así llegarán a su fin una epopeya mítica que, durante ocho años, cuatro meses y seis días de gloria me ha llevado a caminar al lado de una diosa.

Y del mundo que nos contempla exijo
-o sea maldito- que declare
si no somos incomparables

J.

15.02.2019

Mi dama del sur quiere que me reúna con ella y con su marido en Palma de Mallorca para revolcarnos los tres en un trío. Si hubiera sido por mi temperamental amiga, mañana mismo tendría lugar el encuentro, y por unos instantes parecía posible, pero al final no ha podido ser y lo dejamos para el fin de semana que viene.

Tina y yo hemos quedado para comer. Me ha reprochado, con cierta gracia, que no he hecho nada para contactar con ella, lo que es absolutamente cierto, pero ha encajado con cierto humor mi contraréplica, que ella tampoco ha dicho gran cosa. Quiere que participe con ella en un intercambio con otra pareja. Me lo pensaré.

Camino del encuentro con Tina, me he topado con una vieja conocida con la que tomé un café meses atrás y luego desapareció de la faz de la tierra. Ahora trabaja bastante cerca de mí. Ironías del destino. Y oh, más ironía todavía. Ahora la dama ha demostrado mucho interés por “conocerme más”. Ah, las metáforas que la gente usa para no decir “tengo ganas de follarte”.

Como ya le dije a Tina, me lo pensaré. De repente se me acumulan las citas.

À bientôt,
J.

14.02.2019

Hoy, en uno de los días más hipócritas del año, ese en el que los comercios hacen caja a costa de una fiesta que ellos se inventaron, me ha dado por pensar y reflexionar sobre algo que le comenté a mi Dama de los Pies Fríos el martes pasado.

Con toda sinceridad digo que yo no sirvo para tener pareja. No me veo, simplemente. La idea de pareja que yo tengo es tan poco convencional que dudo que haya una mujer que la acepte. O sí, quien sabe, que por lo que llevo visto en este mundo nunca puedes decir que jamás pasará algo, porque sucede a los cinco minutos.

Y hay mucha pervertida suelta, que decía el marques de Sade. O lo pensaba.

Mi concepto de pareja es: estamos juntos, pero tú tienes tus asuntos por tu lado y yo los míos. No porque yo no crea que pueda ser fiel (puedo serlo si no hay más remedio), sino porque, sinceramente, no creo que yo pueda estar con sólo una mujer en mi vida. Como mínimo, dos. Tres sería el número más aceptable, pero digamos dos. No me engaño, me conozco y de otra manera no funcionaría. Todo esto es una puñetera simplificación, lo sé.

Estoy seguro de que ahí fuera hay suficientes mujeres con una mentalidad parecida a la mía. Otra cosa es encontrarlas y otra más diferente todavía es que es guste mi idea y, de rebote, yo.

Pero no desanimo. También es cierto que no estoy buscando.

À bientôt,
J.

13/02/2019

Hoy, después de mi encuentro con KM, voy a intentar, en serio, levantar el pie del acelerador. Por un lado porque ya va siendo hora. Por otro, porque KM me ha follado hasta la extenuación.

KM es, de largo, la mejor amante que he tenido jamás. Dudo, sinceramente, que encuentre a alguien mejor que ella en la cama. Es imposible. Es una fiera, es un terremoto, es una fuerza de la naturaleza que no conoce final.

Tiene una fuerza casi demoníaca. Cuando me ha montado me ha exprimido provocando que me corriera con mayor violencia y potencia que en toda mi vida. Y lo ha vuelto a repetir cuando he follado su culo. Me ha hecho correrme tantas veces que al final sólo me salía una agüilla lastimosa.

Y cuando pensaba que ella sólo me quiere para la cama, me ha sorprendido. Estaba yo tumbado en la cama, intentado recuperar el aliento, sin ninguna pretensión de mantener la fachada de estar derrengado ni vergüenza alguna, cuando ella me ha preguntado:

-Oye, ¿cuándo te iría bien quedar para comer? Me apetece verte vestido.

Ciertamente, estoy rodeado de cabronas. Sólo me falta el cabrón de turno que me ha recordado el trabajo atrasado que esta cita me ha causado. Para matarlo.

À bientôt,
J.

11.02.2019

He decidido tomarme un pequeño descanso. Vuelvo a tener la sensación de que todo se ha descontrolado y que no hago lo que quiero sino lo que mis pasiones me hacen escoger, en resumen, que no pienso con mi querido cerebro.

Y el descanso entra en vigor ya. La principal perjudicada será Tina, porque, además de haber perdido su encanto, empiezo a verla como un factor desestabilizador. Así que se acabó.

Con Criss no cambia nada, pienso mantener la actual frecuencia de nuestros encuentros. Estar con ella me aporta buenas cosas, así que no hay razón para cambiar nada. Y con CT… como los encuentros dependen de su disponibilidad, no hay caos por esa parte, sólo la habitual incertidumbre, así que no pasa nada.

Finalmente, la recién llegada, KM. Otro caso en el que las citas no dependen de mi voluntad sino de su agenda. Pues vale.

Y sigo teniendo la agenda abierta a nuevas incorporaciones. Lo importante es que me he quitado de encima el principal factor negativo. Siento decirlo así, pero es como es.

À bientôt,
J.

10.02.2019

Ayer por la tarde me invitaron a una cena en Arenys de Munt, en una casa en la que estuve a finales de noviembre otro finde de relax, clarito y sin nada liberal en el horizonte. Tocaba repetir.

Nos hemos reunido una docena justa de personas de diversas procedencias y pelajes. Como estarme quieto mientras otros cocinan y trajinan me suele provocar una cierta incomodidad, me fui a dar una mano a la cocina, donde nos reunimos el anfitrión, un guasón, dos chicas y yo. El destino quiso que una de las damas y yo termináramos haciendo las veces de pinche quemapatatas, para risa nuestra y desespero del anfitrión, que no entendía el mal fario que teníamos los dos, de manera que nos dio sendas cervezas, una bolsa de patatas fritas y nos mandó a jugar al billar (no pun intended) mientras ellos acababan la cena sin más sobresaltos.

La dama, de conversación fácil y muy divertida, me retó a una partida de billar. Milagrosamente, ninguna bola salió volando, no hicimos ningún desgarrón en el tablero ni nos metimos los tacos por el ojo. De hecho, jugamos una partida de mancos de lo más divertida. Empezamos a llevarnos bien y, durante la cena, nos sentamos juntos y continuamos hablando.

Hacia las doce de la noche, algo bebidos, como la fiesta iba ya decayendo, optamos por retirarnos y ahí comenzó lo bueno, porque yo fui totalmente incapaz de encontrar mi cuarto. En serio, no pude. Así que la miré con cara de cachorro abandonado y ella, muerta de risa, me llevó a su cama.

Para sorpresa de la dama, a pesar de todo lo ingerido, mi miembro se levantó en cuanto llamaron su atención. Por supuesto, eso provocó su alegría y que nos diera por ponernos juguetones los dos. Las manos empezaron a acariciar, las bocas a lamer y el resto, simplemente, fue, a pesar de que no estábamos demasiado sobrios y lo que nos costó encontrar condones (algo casi imperdonable).

Lástima que esta mañana nos hayan despertado demasiado pronto para nuestro gusto los cagaprisas de excursionistas con su puñetero afán de “aprovechar el día”. Diez minutos hemos tardado en darles esquinazo y volvernos a la cama, digooooo, a la casa.

Sabiendo donde estaban los condones, no aprovechar la oportunidad hubiera sido un pecado.

À bientôt,
J.

09.02.2019

La cita de ayer estuvo a punto de terminar sin llegar a empezar. Por cómo iba, por a dónde íbamos y por un par de cosas más, llegué a sentirme tan incómodo que llegó un momento en el que estuve en un brete de decirle KM que me iba. Ella, sin embargo, se adelantó y me preguntó si me pasaba algo. En resumen, que nos fuimos a otro restaurante que me resultara menos estresante.

La cena fue tranquila, y cuando ella me vio más relajado se empeñó en ponerme el corazón a mil revoluciones por segundo con sus insinuaciones y juegos. Es una gran provocadora, con una mente muy sucia y una mirada que pondría histérico hasta a el más santo e impoluto varón.

Una vez en el lugar de nuestra cita, cuando se empezó a quitar la ropa… para que me diera un ataque al corazón al ver ese cuerpazo. Su culo ya me quitaba el hipo cuando iba vestida, de manera que cuando se empezó a quitar la ropa me puse taquicárdico. Pero eso no fue nada comparado con cuando se quitó el sujetador y vi ese increíble par de pechos, con esa galleta de chocolate alrededor de los pezones… casi me desmayo. Sin lugar a dudas, las mejores tetas que he disfrutado en toda mi vida.

Es buenísima en el sexo oral, como si fuera su inventora. Es un portento. Conjuga una lengua habilidísima con una capacidad bucal extraordinaria. Y lo digo yo, a quien todo eso me suele dejar indiferente. De hecho, entre comidas de ella, mías y 69 varios, creo que ha sido la mujer con la que más tiempo he dedicado al sexo oral de todas.

Cuando me montó, me exprimió. Diría que es su postura favorita y la que más goza, pero resulta devastadora. Aniquila, machaca, estruja, retuerce, aprieta, te reduce a pulpa. Dos veces me montó, dos veces que hizo que me corriera como el Nilo. La segunda vez estuvo más atenta e hizo durar el placer mucho más rato, porque en la primera fue un martillo pilón que me deshizo.

A todo esto, cabe decir que follamos a pelo. Ella llevó sus resultados médicos, yo los míos, y no vimos peligro alguno. Porque la dama, añado, no es de follar con protección. No le gusta. Si no queda más remedio, dice, se conforma, pero no siente ni una décima parte. Así que ayer nos dimos un gustazo tremendo.

A cuatro patas es todavía mejor. Es una locura. Su culo es todavía mejor. Por algún capricho del destino, lo resiste todo, y es un peligro, porque te mata te gusto cuando estás jodiendolo.

Por todo ello hoy estoy, literalmente, pa’l arrastre. Creo que esta dama y yo vamos a tener que espaciar los encuentros o yo terminaré en urgencias alguna noche de estas. Por cierto, tengo que recomendarle una sombra de ojos diferente a la que usa. La suya es… atroz, imperdonable, horrorosa.

À bientôt,
J.