27/06/2017

Lady C sigue con un gran furor uterino en pie de guerra. Mea culpa por ceder ayer, así que hoy estoy teniendo que decir que “no” más veces de los que a ella y a mí nos gusta. Al parecer, el concepto de “ahora no puedo, más tarde” no le acaba de gustar. De nuevo, culpa mía por ceder a sus caprichos. Ahora toca educarla, por no decir amaestrarla, y yo no estoy muy por la labor de jugar a ser el Pigmalion liberal.

Hoy me han despertado por las malas y tengo una cierta proclividad a escupir veneno cuando hablo, así que intento abrir la boca lo justo e imprescindible, y aún así no estoy exento de peligro, desafortunadamente.

Lady Desconocida ha conseguido alegrarme el día mediante una llamada. Hemos quedado para comer (no pun intended) y charlar un poco. Bien, por fin alguien sensato hoy.

Gros bisous.
J.

26/06/2017 (3)

Lady Desconocida me ha emplazado para un café esta misma tarde. “A veces soy impulsiva, a veces impaciente y a veces todo eso a la vez”, me ha dicho Luego se le ha complicado el día y hemos tenido que anular el encuentro, que ha quedado para uno de estos días próximos.

Regala información sobre ella a cuenta gotas, y está creando un misterio que, espero, estará a la altura de mis expectativas. Ya llevo acumulados demasiados desengaños y no estoy para jueguecitos. Sin embargo, con ella no tengo esa sensación. No bajo la guardia, pero tampoco estoy con los siete sentidos en estado de alerta permanente.

Sin yo pedirlo, me ha prometido que nuestro próximo encuentro (para charlar y conocernos) será memorable. Me mata la curiosidad, lo que me hace sospechar que la dama me ha calado un poco. En fin, paciencia. Sospecho que con ella será esta una costumbre que tendré que volver a cultivar.

Gros bisous,
J.

26/06/2017 (2)

Lo que son las cosas. Yo lamentándome de mi aburrida jornada, de la ausencia de ganas y del aburrimiento general y va Lady C. y me soluciona la papeleta de la manera más placentera posible.

Como los dos estamos más solos que de costumbre y más cerca de lo que las normas de seguridad y la sensatez requieren, y siendo yo fiel a mis principios y ella a los suyos, las coñas marineras y las bromas subidas de tono vuelan como dagas en ambas direcciones, hasta que ella, que hoy parece poseída por el espíritu de Olivia Newton John, ha subido las apuestas y comenzando a lanzar indirectas de grueso calibre hasta que todo ha derivado en un diálogo para besugos salidos.

Ella: Joder (varios expletivos de alto calibre siguen), qué ganas tengo de que me follen…
Yo: ¿Y cuando no tienes tú ganas, tesoro?
Ella: … de que me den bien duro hasta que me revienten…
Yo: Dime algo que NO sepa…
Ella: YOOOOOO siempre tengo ganas […] pero tengo los bajos revueltos.

Tras esta curiosa referencia a los posibles problemas de sus partes íntimas (conociéndola, podía estar refiriéndose a la regla o a problemas gástricos), viendo yo la desolada extensión del vacío humano que nos rodeaba, quise señálarselo de la manera más sencilla posible.

Yo: Estamos solos…
Ella: ¿Y?
Yo (señalando a nuestro alrededor): Que no hay nadie más que tú y yo aquí…
Ella: ¿Y?
Yo (hablando muy despacio y enfatizando las palabras): No-hay-NADIE-aquí.
Ella: ¿Y?
Yo (medio riendo, medio exasperado, pantalones abajo, polla fuera de su envoltorio de regalo): ¡¡¡Que te quites los pantalones y las bragas y te pongas a cuatro en el sofá, hostia ya!!!
Ella: ¡Olé! ¡Eso mola!

Con Lady C el sexo es de todo menos aburrido, previsible y convencional… si superas sus puntuales desconexiones cerebrales y sabes encaminarla. Por suerte estos problemillas no son demasiado habituales en su naturaleza (pero sonados cuando pasan), y el resto del tiempo su compañía es agradable. Así que hemos follado en el sofá, ambos desnudos de cintura para abajo y con sus senos saltando alegres fuera de su top. Que ambos lleváramos preservativos ha sido una maravillosa coincidencia.

Me encanta su ano. Cuando, después de follarlo, ella se queda unos instantes con el culo en pompa, jadeante, puedo ver esa pequeña entrada al placer abriéndose y cerrándose, como si estuviera aplaudiendo agradecido el gozo experimentado. Hoy, por eso, hemos follado dos veces, la segunda una divertida alteración del misionero (ah, los clásicos) para permitir la entrada por la puerta de atrás, aunque la dama ha complicado un poco el asunto por su inextinguible energía y sus movimientos un poco excesivos cuando la urgencia de correrse la invade y se vuelve más peligrosa que una carga de caballería. Nada que yo no pudiera controlar o redirigir, por suerte. Bendito aire acondicionado.

Lo que llega a alegrar un buen polvo.

Gros bisous,
J.

26/06/2017

La vorágine del día me tiene atrapado, pero no es del tipo que yo disfrutaría con gozo. Así es la vida a veces.

A., mi querida A., me confiesa desesperada que no se acaba de aclimatar a la Ciudad Condal. Justo ahora, cuando tengo menos tiempo libre que de costumbre. Así que lo que el Destino enreda, mis neuronas desenredan y hoy quedaremos para comer, a ver si puedo animarla un poco. Y s ver si ella me sube los humores, porque llevo una mañana de PUTA PENA, JODER.

He dicho.

Digamos que el Universo y yo hoy no estamos excesivamente en línea y nuestros respectivos planes divergen un poco hasta llegar a exasperarme ligeramente, hasta llegar a ese punto en el que me gustaría coger un impermeable y una hacha y ponerme a repartir amor a lo Patrick Bateman. Bromas aparte, he tenido una mañana movida.

Tengo ganas de ver a A. y estar con ella para hablar largo y tendido. Hasta ahora nuestros encuentros se han limitado a apresurados instantes para tomar un café y salir corriendo los dos. Curiosamente, aunque noto las habituales cosquillas de la excitación que todo encuentro me ocasiona, mi deseo sexual está algo adormecido, posiblemente debido a esta ola de calor que se ah dedicado a freírnos las neuronas últimamente.

Ah. Ayer, por cierto, la Loba salió de mi vida y de mi agenda. C’est la vie.

Gros bisous,
J.

25/06/2017

Esta mañana he tenido una conversación muy ilustrativa con Lady Choni. Ella sigue con su progreso mental, y, aunque sigue siendo rematadamente limitada y sus esfuerzos no van encaminados, precisamente, en ampliar sus limites intelectuales, al menos puedo decir que, en la exploración de su “esencia”, al menos va logrando avanzar. Como mínimo, es capaz de razonar porqué se acuestan con alguien e ir más allá del “porque me lo pide el cuerpo”.

Sin embargo, conversar extensamente con ella sigue siendo una tarea épica, digna de figurar a la misma altura de limpiar los establos de Augias. Por todo ello, tal y como comentaba ayer a mi Dama de los Pies Fríos, será mejor quedar cuando los dos tengamos ganas de diertirnos. Disfrutemos de lo bueno y desdeñemos lo menos agradable.

La Loba
va recuperando su calma y sensatez y vuelve a ser un placer charlar con ella. Sigo notándola celosilla (sus negativas sólo refuerzan esa sensación) y auguro un pronto enfado suyo por Dios sabrá qué. Bien, ya se verá.

Me estoy replanteando qué soy. Nunca he sido amigo de las etiquetas, pero me gusta pensar que puedo definirme de vez en cuando. La clave no es saber que somos, sino ser. Y eso lo tengo clarísimo.

Gros bisous,
J.

24/06/2017 (2)

Después del gang, se montó una pequeña velada para unos pocos. Así nos quedamos en el local en torno a una docena de los que habíamos participado en el gang. La pareja se mostró muy animada y hablaron ambos por los codos, lo que mejoró mi opinión de ellos, pues, durante el gang,se limitaron a observar de lejos la acción de las salas y a tener sexo entre ellos, sin buscar ni aceptar contactos con otros…

De las dos mujeres, se quedó una que se había montado su propia fiesta con varios hombres. Charlamos mucho todos, y ella y yo terminamos, en uno de los múltiples cambios de sitio, sentados juntos y hablamos todavía más. Tras comer un poco en un restaurante cercano, regresamos al local y allí se produjo una pequeña orgía donde esa dama (a la que llamaré provisionalmente “Lady Desconocida”) y yo follamos e ignoramos al resto (feo, lo admito, pero salió así), aunque un par de veces un par de chicos intentaron sumarse al juego, pero a la dama no le vino de gusto.

Al final terminamos todos en el salón principal, medio desnudos, cansados unos, bebidos otros, fumados unos cuantos, divertidos todos. Frankie tuvo un momento que empañó un poco la velada. Hasta el final todo fue excelente, estoy orgulloso de él, se ha sabido portar, pero, como decía, al final tuvo un pequeño desliz, cuando, tras ver mi interés por Lady Desconocida, me hizo un pequeño resumen de la vida y milagros de la dama, además de añadir que, físicamente, Desconocida es una de las mujeres más normalitas con las que me ha visto follar nunca (normalitas… ya quisieran alguna de los pendones gangbangeros tener la sensualidad, aguante y cuerpazo que tiene la dama). Feo, Frankie, muy feo. Has de ser más discreto y menos capullo.

Por lo demás, una gran velada que disfruté, y que se vio coronada con mi verbena particular de San Juan en compañía de la Dama de los Pies Fríos, que ayer estaba leonina con su melena al viento y más follable y achuchable que nunca. Para comerla, beberla y fumarla…

Gros bisous,
J.

24/06/2017

Ayer participaré en el gangbang organizado por François (a partir de hoy, Frankie). Estuvo muy bien, mucho mejor de lo que esperaba (temía). El local era muy grande, con tres salas, que cobijaban una considerable humanidad allí dentro: seis chicas, unos cuarenta chicos, dos chicas solas y dos parejas, una de las cuales desapareció al poco de empezar.

Básicamente, la esencia de un gangbang es tener a una mujer mantenido relaciones sexuales con varios hombres a la vez. Es una de esas demostraciones de sexo deportivo. Y ese tipo de sexo que, ya lo sabes, querido diario, no va conmigo, aunque, de vez en cuando, no está mal para romper la rutina.

Ayer me lo pasé bien, a diferencia del primer gangbang (este fue el segundo). Mandé todo al cuerno y me concentré en disfrutar. De las seis chicas, estuve con tres de ellas, las que me parecieron más interesantes y deseables. Y fue divertido, la verdad.

El éxito de mi experiencia, tan diferente de la anterior, se basó en que fui absoluta y totalmente egoísta. Me centré en mi placer y me desentendí de lo que hacían el resto de hombres, aunque, de vez en cuando, alguna nota del exterior me llegaba. Me divertí tanto follando como parándome a ver desde fuera, entre descanso y descanso. De esta variedad del sexo me quedo con eso que me gusta tanto, que es ver a una mujer dominando y follando a varios hombres y siendo lo que puede con todos.

En fin, que durante cerca de dos horas me lo pasé muy bien.

Conclusiones: esto, como las orgías y los tríos, que me gustan infinitamente más, lo dejo para contadas ocasiones. Para excepciones, para hacerlo de vez en tanto. Dejar pasar un par de meses entre uno y otro le dará un cierto atractivo, porque, la verdad, los gangbangs no me terminan de interesar, sobre todo por la masificación exagerada y la cosificación de la mujer.

Gros bisous,
J.

22/06/2017

Maman está planeando algo, como ya dije en otro lugar. Va a ser algo grande y espectacular, dice ella, como no has visto todavía.

Y yo me siento preso de un particular ennui, porque, sea lo que sea, creo que ya lo he visto. Una vez desprovisto de sus ropajes, todo evento liberal es igual, todo es sexo, con pequeñas variaciones según depare el Destino.

No me importa. Estarán mis galos y seguro que será estupendo.

Lo único que pido es que ella no tenga responsabilidades, que me la quiero llevar metida en un pliegue de mi carne, ahí mismo, justo encima del corazón.

Gros bisous,
J.

21/06/2017

Ayer escribí este borrador que quedó olvidado por acontecimientos posteriores:

Una de las primeras lecciones prácticas que aprendí de labios (y nunca mejor dicho) de mi sevillana favorita es que si estamos en “esto” (es decir, en una relación liberal), es para divertirnos y que, si no lo hacemos, no merece la pena. Esa regla, que he aplicado con cierta inflexibilidad en los últimos seis años, me ha servido de mucho, aunque me produce aún cierta pena cuando tengo que aplicarla.

Palabras proféticas.

Hoy he tenido que hacer algo así. No porque no me mereciera la pena, sino porque alguna gente se ha convertido en un riesgo para mi seguridad. Malas compañías, por así decirlo. Así que han dejado de contar con mi confianza. Y si no confío en alguien… bueno, no lo quiero tener cerca. Tan sencillo como eso.

Soy bueno, pero no idiota.

Gros bisous,
J.

20/06/2017

Esto de ir limpiando la agenda empieza a ser una costumbre que, últimamente, repito con una cierta frecuencia. Por eso he optado por una alternativa: dividirla en dos secciones, una activa y otra de reserva. En resumen, la activa será donde figuren las personas a las que quiero tener en mi vida y la de reserva será una especie de punto intermedio previo a la patada en el culo y adiós muy buenas, un limbo de marras para aquellos momentos en los que no esté del todo harto de una persona, pero sí un poco cansado.

De la activa se puede pasar a la de reserva y viceversa, pero quien salga de la de reserva hacia ninguna parte… de ahí no se vuelve.

Eso por un lado.

Tener que limpiar la agenda es simplemente síntoma de tener un criterio muy laxo (y eso siendo generoso conmigo mismo), lo que se traduce en tener que desandar lo andado, tarea onerosa si se repite con cierta frecuencia.

Por otro lado, esta división ha sido tremendamente sencilla: sólo he tenido que poner tres nombres en la lista activa y mover al resto a la de reserva. La belleza de lo simple.

Me encanta.

Gros bisous,
J.